Dead Memory - Novela Zombie(Capítulo 9 - Héroe) en proceso

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Dead Memory - Novela Zombie(Capítulo 9 - Héroe) en proceso

Mensaje por SniperWolf1912 el Dom Sep 14, 2014 4:38 pm

Basado: En nada, todo mio.
Personajes: Julia y otros
Capítulos: 9/?
Género: Drama, suspense, zombies, terror
Advertencias: Por ahora ninguna, salvo violencia
Aviso sobre las notas: en cada capítulo comenzaré con una nota, no necesariamente tiene que ser antes de lo que va a suceder, también puede ser después y no por eso puedo especificarlo siempre. Si no que en cada uno de los capítulos habrá una notita que revelará algo para Jonh. sea antes de lo que va a vivir o algo que ha vivido y que después a lo largo del capítulo se verá que es. Como es el caso del capítulo 7.
Aviso en la lectura: Quizás haya capítulos donde aparte de Julia se narre la situación desde el punto de vista de otro personaje por algún motivo, para evitar confusiones lo pondré en negrita y lo advertiré al inicio del capítulo.


Capítulo 1
Horrible y cobarde pero hay que huir


Spoiler:
24 de Agosto de 1984

Sigo con mi habitual costumbre de dejarte esas páginas que espero que leas algún día, con la confianza de que nuestra hija pueda estar sana y salva a tu lado. Espero que con tus cuidados y tu valentia podramos reencontrarnos de nuevo. Hemos cambiado de refugio como otras tantas veces, no se donde iremos ni si llegaremos con vida. El infierno se ha desatado. Dios, ¿donde estás? Tu resurrección al tercer día ¿acaso fue así? ¿Por qué de esta manera?

John, quiero que sepas que intento buscarte, te juro que lo intento, pero no te encuentro, donde quiera que estés por favor intenta reunirte conmigo, por nuestra hija, por Emily. No nos queda tiempo, estas cosas cada vez son mas abundantes, no podremos huir mucho mas ante el fin del mundo que se aproxima.

Debemos irnos, por favor no ceses en tu búsqueda por reencontrarnos. Anhelo que encuentres cada una de las páginas que te voy dejando por cada suelo que piso.

No queda tiempo. Siempre tuya, te amo, Julia.



Dejo la página encima de una de las estanterias que hay en el refugio. Esas cosas nos han seguido hasta aquí y están derribando la puerta, no hay tiempo y debemos de huir, otra vez mas. El hermano de Jason ha sido arañado, tiene unas fiebres tan altas que la piel le arde, delira y no nos reconoce a ninguno. Veo a su hermano como lo sostiene en sus brazos y saca el revolver con lágrimas en los ojos y bajando la mirada hacía a él apoya el cañón en la frente y aprieta el gatillo.


No es un asesino pero su hermano ya no estaba con nosotros, todos hemos visto en que se convierte la gente cuando son arañados o mordidos. Estaba preparada para salir con mi mochila y lo mas valioso que tengo, la foto de mi familia, cuando se abrió la puerta y esos seres empezaron a entrar , todos echamos a correr con la esperanza de que no nos alcanzaran. No teníamos un plan de huida, por que aunque hagamos lo mismo de un refugio a otro nunca tenemos un plan, ¿se puede estar preparado para huir de monstruos?


Subimos por las escaleras que tenemos siempre ahí, sin saber en el estado en el que se encontraba. Para nuestra desgracia la escalera se rompió dejándome aislada del resto del grupo junto a uno de los supervivientes. Apenas somos unas ocho o nueve personas, y vamos bajando. Veo como las tablas que refuerzan la puerta van estallando por a poco y como la puerta revienta y comienzan a estar cada vez mas cerca de nosotros. Alex se queda paralizado "rápido ven aquí tenemos que saltar" le digo pero no me escucha o no puede reaccionar, lo último que veo es el gesto en su cara desgarradora por el pánico y como una docena de esas horribles bestias se echan encima de él y lo devoran. Es horrible y cobarde pero ahora sólo puedo huir y aprovechar la situación para salvarme yo. No puedo hacer nada por él, y unos cuantos muertos vivientes no me quitan la vista de encima, avanzan hacía a mi y yo salgo de ese espantoso lugar.


En este último año he aprendido muy deprisa de la vida de la supervivencia y de saber valerme por mi misma, creo en mis compañeros pero si la cosa se pone fea huir o morir, esa es la cuestión. He aprendido a escalar por algunas paredes, a controlar mis saltos y a disparar ¿Cuando aprendí a disparar? Aún no lo se y no lo recuerdo es un destello borroso en mi mente. ¿Se aprende a disparar o simplemente debes hacerlo? No se pasan muchas opciones por la cabeza cuando algo que parece poseído se te echa encima con ansias de devorarte y arrancarte las entrañas. Aprendí, no se como pero lo hice igual que aprendí a sobrevivir en este caos. ¿Vivir? No lo tengo muy claro que es vivir... ¿Pelear hasta que uno esté muerto y tu quedes con vida? ¿Huir de un lado a otro? ¿saquear sitios buscando algo de comer? Todo está aislado, destrozado y los establecimientos cada día están mas vacíos. Pero esa es la esperanza de seguir adelante para mucho de nosotros, que haya alguien mas que aún necesite comida de verdad para vivir y no devorar a quien tienes al lado hasta que muera. Mi esperanza es encontrar a mi familia, a mi marido y a mi hija... hace meses que no los veo no se nada de ellos y no recuerdo como nos separamos, es todo tan confuso...


Sin darme cuenta ya estoy alejada de lo que fue un lugar seguro durante unas semanas, consciente de lo que puede haber a mi alrededor saco mi revolver de mi riñonera y comienzo a dar pequeños pasos en silencio. Veo uno o tal vez dos si aquella cosa que se mueve allí es uno de ellos. Están alejados el uno del otro, pero me aseguro bien de que no haya nadie mas en la zona. Guardo el arma para mas tarde posiblemente la necesite cuando me encuentre con un número mas elevado de devoradores como los suelo llamar yo. Me agacho detrás de un coche abandonado que hay comprobando antes que no hay ningún huésped en el interior. Usando de cobertura el vehículo rebusco en mi mochila el hacha de mano que suelo llevar para defensa si no quiero hacer ruido.


Vuelvo a colocarme la mochila en su sitio, suspiro y cierro los ojos, "Lo hago para encontraros" y avanzo agachada hasta el zombie mas cercano, con fuerza le clavo el arma en mitad del cráneo cayendo al suelo en el acto. Corro todo lo posible siguiendo agachada para cubrirme en una de las paredes que estaban cerca del segundo zombie y creo que no me ve. Avanzo hasta él y cuando voy a clavárle el hacha se me echa encima. Forcejeo con él y a pesar que es carne muerta sin vida tiene mucha mas fuerza de lo que aparenta. Intento pegarle alguna patada para quitármelo de encima pero es inútil en un arrebato por quitarlo de encima consigo ponerme encima de él y le clavo el hacha en la cabeza. Deja de moverse y yo vuelvo a respirar tranquila y aliviada. Miro el reloj debo darme prisa en encontrar a los demás o algún sitio seguro donde pasar la noche. Faltan seis horas para que el sol se vaya y de momento la luz puede ayudarme mas que la oscuridad o el brillo apagado de mi linterna. Oh mierda, me estoy quedando sin reservas para la maldita linterna ya que todo lo que tenía se lo di a Lily para que lo organizara. Soy una estúpida. Ando con mucho cuidado por la calle en la que me he metido, el cortante silencio puede ser mas aterrador que algún murmullo. Avanzo despacio intentando no hacer ruido y veo lo que parece ser una especie de motel a lo lejos. Me pregunto repetidas veces si habrá zombies o supervivientes, nos hemos encontrado muchas cosas por el camino como para desconfiar de todo. Acelero un poco mas el paso sin dejar de estar atenta a cualquier ruido o movimiento del escenario. Cuando llego la puerta está cerrada con un candado pero saco el hacha de mano y le doy unos cuantos golpes y consigo abrirla. Consigo entrar en el bloque y me empiezo a poner tensa, no se que me va a salir de aquí aunque todo parece desierto y solitario. No huele a muerto aunque ya creo que distinguiría antes el olor de un vivo que el de esas cosas podridas. No bajo la guardia y con cautela avanzo mirando por lo que parece ser la recepcción. Todo parece estar ordenado como si no hubiese pasado nada allí. Indago un poco mas y entro en la primera habitación que veo, oh parece una salita muy bien decorada pero no hay rastro de nadie, la cama está muy bien hecha. Pienso que posiblemente sea una habitación de muestra o de descanso de los empleados. Veo al final del pequeño pasillo una puerta doble con los manillares de metal, me acerco y la abro, intento abrirla por que no puedo hacerlo parece estar atascada con algo. Me parece ver unas letras desteñidas en la puerta "Cocina" creo que pone. Genial puede haber algún alimento pero no se abre por mucho que lo intento, y pienso en que quizás necesite llave. Vuelvo a la recepción y rebusco entre el cajetín de llaves alguna que ponga "Cocina" para poder entrar. 


¡Bingo!


Meto la llave en la cerradura pero algo me detiene, escucho ruidos al otro lado de la puerta. No se escuchan claramente puede que haya algún superviviente dentro pero no me convence el sonido que oigo. Saco la llave y me retiro. Busco la linternta en mi mochila por que subiré a la planta de arriba, y puede que necesite luz. Veo que en la recepción hay una radio, un mando y algo mas que puede llevar pilas así que las reviso por si algunas funciona para mi linterna. Tengo suerte, parece que al menos tres baterías me sirven. Vuelvo a entrar en la habitación que miré antes y rebusco por todos lado algo que me pueda ser de ayuda. Una toalla medio limpia, botellín de agua pequeño, pilas, papel higiénico y jabones de manos. Algo es algo me digo a mi misma y los echo en mi mochila.


Después de cambiar las pilas a la linterna avanzo despacio hacía la planta superior, pero esta vez voy mas segura, llevo mi revolver en la mano justo debajo de la luz que alumbra mi camino. Aún así voy con cautela y entrando en todas las habitaciones que había abiertas. Estás ya eran diferentes y las camas estaban desechas, todo desorganizado, tirado por el suelo y ... hay manchas de sangre. Mierda, la cosa se empieza a poner mal. Avanzo y me parece escuchar un quejido cuando estoy cerca de una de las habitaciones del final. Despacio sin hacer el menor ruido y con la linterna ahora apagada me voy acercando poco a poco hasta que estoy en la puerta del cuarto del que sale el sonido. Me pego a ella y me quedo escuchando intentando identificar que hay detrás. Pongo la mano en el pomo de la puerta y lo giro lentamente hasta que la abro por completo y suspiro alividada al ver que lo que hay allí no son esos caníbales. Es un chico de unos 18 u 19 años que está sentado en el suelo armado con una pistola. Mi alivio se esfuma cuando veo que me apunta y se me queda mirando a las manos y veo que está así por mi revolver. Bajo el arma pidiendo que se tranquilice que no le voy hacer daño y guardo mi arma en mi riñonera para inspirarle confianza. Sin fiarse mucho baja su pistola y me pregunta que hago ahí.


-¿Quién eres? ¿Como has entrado aquí?


-Me llamo Julia. He entrado por la puerta principal.


-Imposible estaba cerrada.


-La forcé. ¿Como te llamas?


-Me llamo Jasper.


-¿Qué haces aquí?


-Vine hace unas semanas con un grupo de supervivientes pero sólo quedo yo y un compañero.


-¿Donde está él ahora?


-Ha ido a buscar medicamentos y algunos calmantes.


Busqué si tenía alguna herida por encima y le pregunté.


-¿Te han mordido?


-No, pero cuando estábamos peleando con esas cosas me hice una herida en el pie.


-¿Como?


-Mis compañeros y yo tenemos armas blancas para pelear con esas cosas cuerpo a cuerpo ya que la munición de las armas son mas bien escasas. Uno de mis "compañeros" me hirió según él por que me confundió pero no me lo creo.


¿Qué le pasó a tu grupo?


-Hace dos días uno de nosotros salió a por suministros como hacemos siempre, pero le mordieron y se lo calló. Cuando estaba aquí y estábamos dormidos escuchamos el grito de Cicí y cuando fuimos vimos que Andrew había sido mordido y estaba trasformado en uno de ellos. No pudimos hacer nada por los demás por que habían sido mordidos por él mientras dormían.


-Oh dios mio... es horrible lo siento mucho.


-Gracias pero no sirve de nada lamentarse.


-¿Qué hicisteis con ellos?


-¿Hacer? No pudimos matarlos y los encerramos.


-¿Encerrarlos? Esas cosas no son vuestros compañeros tienen que estar muertos.


-Los metimos en la cámara frigorífica de la cocina.


-¿En la habitación de abajo?


-Sí.


-encontré una llave en la recepción y casi entro pero escuché ruidos.


-¿Como ruidos?


-Eran sonidos desganados.


-No puede ser...han podido salir de la cámara frigorífica.


Apenas noté la presencia de alguien mas en la habitación hasta que lo vi delante mía.


-¿Quién eres tu? - Preguntó desconfiado poniéndose al lado de Jasper.


-Soy Julia no voy hacer nada malo sólo buscaba un sitio donde pasar la noche.


-Cálmate Shaun es de fiar no va hacernos daño. ¿Has traído algo?


Sin apartar la vista de mi se quitó la mochila que llevaba colgada a la espalda y comenzó a sacar unas cuantas cosas.


-¿Puedo? - Hice un gesto para poder echarle un ojo a su herida y a los medicamentos.


-No parece profunda pero si tienes infección. Debo buscar algún desinfectante o puede terminar mal.


-¿Es que eres doctora ahora? - Preguntó su compañero echando una sonrisa burlona.


-Casi, soy enfermera, al menos lo era antes de que pasara todo esto.


Le quité la toalla que tapaba la pequeña hemorragia y la infección y miré el mal aspecto y el olor repulsivo que desprendía. Busqué en la mochila algo que fuese de ayuda.


-¿Tenéis algo que pueda contener alcohol, colonia o algo parecido?


-¿Te parece esto un centro comercial?


-¿No hay ninguna bebida al menos por todo el puto motel que puedas encontrar? - Le hablé borde, estaba harta de este niñato, ¿se cree que voy hacerle daño? Por el amor de dios intento salvar su jodida pierna. Se calló y se puso serio.


-Iré a buscar. Puede que haya algún tipo de bodega abajo.


-Espera he recordado algo, no será mucho pero puede servir mientras vuelves con algo que nos pueda ayudar para desinfectar esta herida. Ayúdame a llevarlo a la cama.


Casi arrastras lo llevamos y lo dejamos en el colchón boca arriba haciendo muecas de dolor.


Rebusqué en mi mochila los jabones de manos que había encontrado en la pequeña habitación junto a la recepción. Fui al grifo que había en ese cuarto pero como imaginaba no había agua. Puede que mas adelante me arrepintiera pero no podía dejar a ese chico con esa infección ahí y había que limpiar la herida.


Fui al fregadero, con un poco del papel higiénico lo limpié un poco y eché un poco del botellín de agua, eché una pastilla y la masajeé hasta que hiciera algo de espuma. Con la pastilla en la mano fui hasta el chico y se la pasé despacio por la herida para limpiarla. Cuando acabé le eché el resto del agua de la botella por encima para enjuagarsela. Shaun había ido a buscar algo que tuviera alcohol para desinfectar. Mientras tanto le curé como pude la herida y se la vendé. En los medicamentos que había traído había unos cuantos que vinieron como anillo al dedo. Le di uno para la fiebre que empezaba a subir de mas y un analgésico para que el dolor se redujera. Parecía que le sentaba bien, le pedí que confiara en mi que iba a intentar ayudarle hasta que al día siguiente me fuera. Pareció conforme y se quedó dormido. Me senté en el suelo en frente de la puerta y saqué mi "diario", quizás este sitio era un buen refugio para volver a empezar otra temporada de paz o al menos intentarlo. Pensé en dejarle una nota a John y contarle lo que había pasado hoy. Saqué las ideas de quedarme de mi cabeza, tenía que seguir la búsqueda de mi familia por mucho riesgo que tuviera salir ahí fuera y enfrentarme con los zombies.

     Capítulo 2
   Confianza


Spoiler:
13 de Abril de 1984

Llevo sólo unos días aquí con esta gente. Dicen que me encontraron dentro de un coche que acababa de volcar con medio cuerpo fuera de la ventanilla. Deseo que estés bien, que Emily esté bien y que pronto nos podamos reunir, no recuerdo que pasó o que hago aquí sólo se que estoy cuidada pero no me dejan salir. Aún tengo el brazo dolorido y algunas heridas por la cara. Seguro que cuando me veas me encontrarás horrible, pero se que te dará igual y que correrás a besarme. Lucy me ha regalado un diario aunque en realidad es un cuaderno sucio y algo destartalado pero dice que me ayudará a recuperar parte de mis recuerdos si te escribo y voy dejando estas notas para que las encuentres y podamos reunirnos. Por ahora me ha dicho el señor que me encontró que no nos iremos hasta que no esté mejor, pero yo me siento bien sólo necesito descansar para que se esfume el poco dolor que me queda. Te hecho de menos, búscame como yo lo haré contigo.

Siempre tuya, Julia.



Cierro el cuaderno con lágrimas en los ojos y ganas de llorar, me siento desgarrada por dentro sin saber donde está mi hija. No tengo fuerzas para levantarme, aunque intento disimularlo para poder salir de aquí, me duele al respirar o intentar hacer algún esfuerzo. Pese a mis heridas superficiales Bob tiene razón, aún debo descansar. Miro a mi alrededor, no entiendo aún que pasa, por que vivimos en esa situación como verdaderos indigentes, pero no me importa, debo ser agradecida y pensar en que me están cuidando.  Es un sitio frío, amplio y con todo por el medio, veo que hay mochilas por toda la habitación y cada una parece tener dueño. Veo latas de conserva, sacos de deporte y gente con apariencia desnutrida. No puedo evitar encogerme por dentro al pensar que esta pobre gente está compartiendo sus víveres conmigo sin apenas conocerme. Miro a Bob y le susurro gracias, él me sonríe y continua con lo que hace. ¿qué hace? Aún no se a que se dedican de echo caigo en la cuenta de que no se nada de ellos. Llamo a Lucy para que me ayude a levantarme, sólo tengo un brazo y no puedo valerme por mi misma bien. Le pido que me incorpore y me termino de levantar yo para ir al baño. Desperté ayer y aún no he podido inspeccionar nada - ¿Donde está el baño? - entonces recuerdo que era la segunda puerta comenzando por la derecha. 
Hay muy mal olor y no hay agua en la cisterna, sólo un cubo grande con líquido, lo cual supongo que eso debe servir para echarla. Salgo asqueada, me duele el estómago y tengo un poco de angustia de estar ahí. Lucy me mira con cara de preocupación. -Estoy bien – Le digo moviendo los labios. Ella parece entenderlo y me sonríe. Ando un poco por la habitación o lo que sea este lugar y observo todo intentando familiarizarme con mi nuevo entorno. Una de las personas tiene un arma y me entra un escalofrío por el cuerpo, los malos pensamientos se apoderan de mi y no se como reaccionar. Me pongo nerviosa e intento ir rápido a la puerta pero tropiezo con una de las bolsas y Lucy corre hacía ami.


-¿Qué te ocurre? ¿estás bien? - En su cara veo verdadera preocupación pero estoy asustada.
-Na nada, es que tropecé. - Intento incorporarme sola pero me cuesta trabajo y ella me coge por el brazo sano y mi espalda.
-Tienes muy mala cara Julia, ¿de verdad estás bien?
-¿Por qué él tiene un arma? - ¿Quienes sois? - Entonces mi voz comienza a subir de tono y Lucy se pone nerviosa.


-¡Bob! Ven aquí ahora mismo. - Grita mirando hacía el hombre al que estaba agradecida hace sólo unos minutos. - Julia quiere saber por que Nick tiene un arma.
Bob se queda a mi lado y me echa el brazo por encima, yo estoy asustada y no puedo reaccionar y me quedo quieta. Veo a Lucy irse hacía el chico del arma y gritarle.


-¿Qué dijimos de las armas aquí dentro por el momento? - Eres estúpido, Nick. 
-Oh vamos, sólo estaba limpiando mi pistola, no estaba haciendo nada, no veo por que ponerse así.
-Quedamos en que hasta que Julia no estuviera recuperada no íbamos a desvelar nada. Puedes ser perjudicial para ella y para nosotros por que puede desconfiar.


-¿Quienes sois? - Pregunté asustada a Bob.
-Julia, no vamos hacerte daño. ¿No crees que de ser así te lo habríamos hecho ya?
-Pero entonces ...¿por qué tenéis armas? - Mi desconfianza crecía mas.
-Tenemos que protegernos, y también a ti.
-No veo cosas de valor aquí, ¿por qué iban a entrar a robar?
-No es esa la razón de por que estamos armados.
-¿Sois asesinos? - Mi voz sonó aterrada y noté como mi cuerpo se helaba.
-No, Julia, no somos nada malo. Confía en nosotros.
-Si quieres que confíe deberás decirme quienes sois.
-Somos supervivientes, Julia.
-¿Supervivientes? ¿de qué? - No entendía nada de nada,
-No podemos contarte nada mas por ahora, te estás recuperando, no tienes memoria y debes descansar y no preocuparte por nada.
-Me preocupa no saber con quien estoy. - Le quito la mano de mala gana que tenía encima de mi hombro. -Tengo derecho a saber con quien estoy.
-Hemos cuidado de ti como si fueras uno de los nuestros, intentamos que te recuperes, queremos ayudarte ¿no crees que deberías ser un poco mas agradecida?


Agacho la cabeza por que en eso tiene razón, esta gente a pesar de todo me ha ayudado sean lo que sean, no pueden ser tan malos.


-Gracias por cuidar de mi y ayudarme, pero estoy bien me puedo ir sola.
-Si sales ahí morirás tu sola. - Me dijo muy serio.
-Se cuidar de mi misma.


Me fui para la puerta y antes de abrirla Lucy se puso delante mia, impidiendo que lo hiciera.


-Lo siento Julia, pero no puedo dejarte ir, es por tu bien.
-Por favor, ¿qué es lo que pasa? 
-No te irás de aquí sola.
-Quiero buscar a mi familia tengo que encontrarla, por favor déjame salir.


-¡Bob, La jeringuilla! - Miré a mi espalda y vi a Bob sacar una jeringuilla de una de las cajas, con un líquido blanco y acercarse a mi.
-¿qué es eso? ¿Qué hacéis? Dejadme salir de aquí, por favor.
-Lo siento Julia, lo entenderás cuando sea el momento – Lucy me agarró y antes de que pudiese forcejear estaba notando la aguja entrar en mi piel, sintiendo como el líquido de su interior me inundaba poco a poco. 


Cuando me soltó me sentía mareada, aturdida y los ojos se me cerraban. ¿Qué es esto? Podía saber aún ahora que era un sedante lo que me habían inyectado y que no servía de nada resistirme a su embriagador sueño. No podía luchar contra el efecto de esa droga y me dejé llevar, confiando en que dios me ayudase y protegiera a mi familia. Iba a luchar por ellos, lo haría, de eso estaba segura. Todo se volvió negro y dejé de sentir.






Escucho ruidos que me resultan lejanos, ¿estoy soñando? Noto lagunas, no me siento bien, mi nombre se oye a lo lejos como un susurro. Puedo notar que alguien me toca mientras me llama, abro los ojos y veo a alguien. Bob. Ahora lo recuerdo, me drogó por que me quería ir. Mis ojos se abren todo lo que pueden y grito asustada. ¿qué está pasando?


-Calma Julia no queremos hacerte daño. - Me confiesa mirándome a los ojos.
Me intento mover pero me doy cuenta de que mi único brazo sano está esposado a la camilla que hay. Estiro y estiro pero no puedo arrancarlo. Entonces le miro con lágrimas de desesperación y me advierte que me calme. No puedo, esto cada vez pinta peor.
-¿qué esto? ¿por qué me haces esto? - Le grito al borde del llanto.
-No puedo dejarte ir, lo siento pero es por tu bien y el nuestro.
-Por favor, quiero ver a mi hija déjame encontrarla.
-Te ayudaremos a reencontrarte con tu familia Julia, pero confía en nosotros.
-¿Como confiar en alguien que me ha drogado y esposado a una camilla sucia y rota?
-Quizás debas confiar en quienes te salvaron en aquél accidente y curaron tus heridas. - Mírame Julia, ¿Te parezco una persona mala?¿Creés que puedo hacerte daño o que lo quiero? Mira a tu alrededor, no tenemos riquezas, ni siquiera tenemos un sitio bonito o lujoso. Estamos viviendo en comunidad, con pocas reservas de comida y agua. No tenemos luz, sólo tenemos velas y esa fogata. Míranos, ¿nos ves vestidos de manera apetecible? Vamos con ropa sucia, rota y destartalada. 


Pensé en todo lo que me estaba diciendo y no podía ubicar sus palabras.


-¿Tenemos pinta de sanguinarios asesinos? ¿de ladrones? 
-Pero entonces ¿qué sois?
-Ya te lo dije, somos supervivientes, debemos protegernos de algunas cosas.
-... - No sabía que decir.
-No vamos hacerte daño, confía en mi, confía al menos en la parte que te salvó y ayudo. Te dejaremos ir si así lo deseas cuando te recuperes y puedas valerte sola por ti misma. Te daremos una mochila, algo de comida y algunas cosas que te podrán servir de ayuda en tu búsqueda. Pero de momento por favor, te lo suplico, quédate y confía en nosotros. Podemos darte un arma cargada y si te hacemos daño podrás defenderte.


Esa idea me gustó pero me dejó mas extrañada aún. Si alguien me secuestra ¿por qué iba a darme un arma?


-Está bien. Pero quiero un arma. -¿Y qué haré con ella? Pensé. Nunca he disparado un arma, no sé ni como se recarga ni disparar. Pero al menos podré defenderme e inspirar desconfianza para que no me hagan daño.
-¡Nick! - Bob se dio la vuelta y llamó a un chico. -Trae mi pistola cargada.
Me eché a sudar y asustada se me pasó la idea de que me matase allí mismo. Vi a Nick darle el arma a Bob y él cogiéndola por el cañón me la extendió a mi. Temblorosa levanté la mano y agarré la pistola. Se podía ver a la legua que no tenía ni puta idea de armas.
-No hace falta ser un experto, Julia. - Si alguien te hace daño apunta y dispara, no pienses.

Capítulo 3
Líder



Spoiler:
25 de Agosto de 1984

Querido John, ayer conocí a dos jóvenes en una de mis escapadas, sigo con ellos aquí buscando el momento para partir en vuestra búsqueda. Uno de ellos está herido y no puedo abandonarles así, al menos no hasta que esté curado. He pasado la noche aquí cobijada en un viejo motel abandonado, ¿Recuerdas nuestra Luna de miel? Me ha traído gratos recuerdos este lugar de cuando hicimos nuestra excursión, la primera noche que pasamos juntos en aquél motel de carretera cuando no podíamos pagar nada mas. Allí concebimos a nuestra pequeña Emily. No dejo de pensar en mi niña, cuídala, promete que la protegerás de todo lo malo que hay ahí fuera. No ceso en mi intento por encontraros.

Os quiero, siempre tuya, Julia.





Levanté la vista de mi libreta y miré a los dos jóvenes que descansaban frente a mi, Jasper en la cama y Shaun en el suelo. Sentí lástima por ellos, no eran adultos y sin embargo se les veía ya muy maduros para sobrevivir ellos solos en un mundo como el que había ahora. No debían de tener mas de veinte años, dieciocho o diecinueve a lo sumo, y aún así ahí estaban luchando por su vida intentando defenderse de los que antes fueron sus amigos y compañeros. Quizás hasta había familia en la planta baja donde estaban encerrados, pero no podía preguntarles eso y remover un dolor que posiblemente intentaban tapar. 
Pensar en que mi hija podía estar en esa situación me aterró por dentro e hizo que una parte de mi interior se rompiera en mil pedazos. 
Un ruido extraño me sacó de mis pensamientos, rápidamente me levanté y espabilé a los chicos, sin hablar les advertí que estuvieran callados y quietos, que no hicieran el menor ruido.
Cogí mi arma y aprovechando la luz del sol que entraba por las ventanas de los pasillos avancé despacio, no sin antes ponerme el hacha de mano en el cinturón por si tenía que hacer uso de ella. En cuclillas fui recorriendo el pasillo buscando algún indicio de donde provenía el ruido, pero no encontré nada. Entonces caí en que había mas plantas y que no sabía que habían mirado en todas ellas, volví sobre mis pasos y pregunté.


-¿Habéis registrado todo el motel? - Pregunté lo mas bajo que pude.
-Si. -dijo- Aunque hay habitaciones a las que no hemos accedido aún.
-¿Qué es lo que queda por registrar?
-La planta de arriba, hay un par de habitaciones que no han sido abiertas. La 209 y la 212. También está la planta de los trasteros donde están la sala de las máquinas del motel y el cuarto de limpieza. Según el cuadro que había abajo no debería haber mas habitaciones.
-Estáis en un refugio ¿Como no se os ha ocurrido mirar todo antes? - Esto no me lo esperaba.
-Sólo quedamos nosotros dos, cuando vinimos aquí hace cuatro días veníamos con nuestro grupo. El líder, Walter, nos dijo que por nuestra seguridad no hiciéramos nada por nuestra cuenta, que ya nos mandaría él si fuese necesario. Pero nunca llegó ese día.
-¿Qué le pasó a vuestro líder? -Me imaginaba la respuesta.
-Bueno él se encargó de llevarlos allí, a la cámara frigorífica. Hizo de cebo para Andrew, otros no podían andar o estaban medio destripados mientras agonizaban, así que como líder del grupo se ofreció para llevarlos y encerrarlos. Cuando llevó el último no se percató de que el que una vez había sido Andrew se había caído al suelo y antes de reaccionar le mordió en la pierna. Sabía que no había solución y se quedó dentro. Al rato se escuchó un tiro y suponemos que se suicidó.
-Está bien, voy a subir. Quedaros aquí y apuntad a la puerta.  Escucha Shaun, Jasper aún está débil y no puede mover bien la pierna, deberás estar atento en la entrada a cualquier ruido que no sea el mío. Cuando esté en la puerta daré tres golpes con la palma de la mano. Los reconocerás. 
-¿Y si hay algo ahí arriba? ¿Enserio quieres ir tu sola?
-No es buena idea dejar aquí solo a Jasper. Iré, echaré un vistazo y si veo que hay mas de la cuenta o algo va mal me volveré y ya intentaremos algo.
-¡Julia! - Me llamó Shaun.
-¿Sí?
-Siento como te hablé ayer, estaba muy nervioso y no se en quien puedo confiar.
Me enterneció su revelación.
-No es nada. Ahora vuelvo. - Sonreí antes de salir por la puerta.


Salí de la habitación como lo había hecho antes, con mi pistola en la mano y el hacha en el cinturón para una posible emergencia. Avancé por la escalera despacio intentando hacer el menor ruido posible. Las escaleras crujían a cada paso que daba y me hacía desesperarme cada vez mas. Llegué a la planta de arriba y busqué las habitaciones que me habían dicho los chicos. 209 y 212. Estaban cerradas. Antes de forzarlas avancé a la siguiente planta. Rebusqué en la sala de maquinas, y aparte de olor a óxido, y sequedad no vi nada útil ni alarmante. En la sala de limpieza no había nada de interés, salvo papel higiénico y trapos tanto sucios como limpios. Tampoco había ningún enemigo. Al ir al trastero vi un tablón de madera en medio de las dos puertas de metal, me alarmó por que estaba cerrada desde fuera lo cual preocupaba. Eran claros signos de que querían que lo que hubiera ahí no saliera.
Acerqué el oído despacio y no escuché nada. Arañé un poco la puerta para despertar interés en lo que hubiera dentro, si es que lo había. Escuché algo pero no parecía nada grave. Por mas que me asomara a los marcos de la puerta estaban teñidos y el “sólo personal autorizado” lo tapaba todo. Quité el tablón de madera despacio y lo dejé a mano.  Me asomé muy lentamente por el filo de la puerta intentando no llamar su atención por que sabía que había algo ahí. Conté cinco, seis y hasta siete zombies encerrados. Todos vestidos con la ropa o los restos de lo que parecía ser un uniforme del motel. Cuando estaba cerrando la puerta se me calló el tablón de las manos y alertó a los seres que no debían salir. Me puse nerviosa y con torpeza intentaba impedirles que abrieran la puerta. Una mano ensangrentada y putrefacta salía por el filo intentando cogerme, sus compañeros de habitación gemían con interés por mi mientras se acercaban. Conseguí poner la dichosa tabla y me fui a la planta baja. 
Pasé de mirar las dos habitaciones que faltaban, no quería hacer mas ruido para no alertarlos mas. Llegué a la habitación de Shaun y Jasper y di tres golpes flojos en la puerta. Me abrió despacio y entré. Por seguridad le pedí que pusiéramos algo tras ella.


-¿Has encontrado algo?
-Siete zombies en el trastero. Eran personal del motel, llevaban el uniforme. 
-¿Los has matado?
-No, tampoco se si servirá de algo, están encerrados y no se si habrá algo en ese trastero que pueda ser de utilidad.
-Te ayudaré.
-Creo que es mas importante limpiar la cocina que el trastero, en ella puede haber comida. De pura suerte encontraste una botellita de vodka en una de las habitaciones, no tendremos esa suerte con la comida.
-Son nuestros amigos.
-Lo eran, ahora sólo quieren comernos, no podemos hacer nada mas. - Les dije intentando ser comprensiva. - ¿Cuantos puede haber?
-Eramos siete, así que habrá cuatro como mínimo.
-Tenemos siete arriba y cuatro abajo – Nuestra prioridad es la comida que pueda haber. 
-Podemos intentarlo y si se pone fea la cosa cerramos la puerta.
-Está bien, pero no me gusta la idea de dejar a Jasper solo.
-Busca algo con lo que podamos atascar la puerta desde fuera.


Cerramos la puerta de la habitación de Jasper y pusimos delante un mueble que había en una de los cuartos cercanos. 
Bajamos abajo y miré a Shaun... pude ver en su cara preocupación, pena, nostalgia... una mezcla de sentimientos que no sabía describir. No quise profundizar en sus pensamientos y continuamos hacía la cocina.


-¿Tienes arma de fuego? - Pregunté.
-Sólo tengo 3 balas.
-Toma. - Rebusqué en mi riñonera y saqué dos balas. No tenía mucho pero mejor eso que jugarnos la vida. - Tengo mi arma cargada, cógelas y recarga la tuya.
-Gracias. -Sonrió.
Un chico que hasta hace pocas horas parecía ser mi enemigo me estaba confiando su vida ami y dando las gracias.
-Lleva la pistola en una mano y en la otra algo para corta distancia. Si ves que te superan y no confías en el cuchillo usa la pistola. Recuerda disparar a la cabeza y sobre todo piensa que no son tus amigos, ahora son tus enemigos. - Advertí.- Ponte al otro extremo de la puerta a poca distancia de ella. La forzaré y comenzarán a salir.


Usé mi hacha y di la estacada a la barrera que nos separaba de los muertos vivientes, acto seguido comenzaron a salir. Uno avanzó hacía ami y pude golpearle en la cabeza. Vinieron mas. Si los cálculos no fallaban sólo quedarían tres, no parecía ser un problema. Pero me distraje cuando vi a una de esas cosas acercarse a Shaun. Estaba perplejo atemorizado mirando al que se acercaba a él, no disparaba, no actuaba, sólo retrocedía. 


-¡Dispara Shaun! ¡Maldita sea! Dale en la cabeza.  - Grité pero no reaccionaba. 


No me quedaba opción y disparé yo, pero descuidé mi retaguardia y antes de darme cuenta tenía uno encima forcejeando conmigo. No tenía armas, al tirarme al suelo salieron despedidas de mis manos. Le agarraba del cuello intentando quitármelo de encima, quería escapar, pero no podía, su boca putrefacta cada vez se acercaba mas a mi cara, podía sentir su repugnante olor y aliento acariciar mis mejillas. Veía sus dientes podridos tan de cerca que pensaba en lo peor. Sus manos muertas se clavaban en mi piel cada vez mas y empezaba a sentir el dolor y el pánico. Forcejeando sólo conseguía moverme de un lado a otro hasta que de pronto... escucho un tiro y el zombie deja de tambalearse. Noto como la sangre cae encima mía. Siento asco y alivio.
Shaun había disparado y veía como las lágrimas caían de sus ojos, posiblemente sin darse ni cuenta de ello.


-Gracias Shaun. -Sonreí- Me has salvado la vida.


Aún quedaban dos fuera. Acabamos con ellos rápido, uno para cada uno, golpe en la cabeza y dejaban de moverse.
-Enciende tu linterna, colócala así. - Le mostré como lo hacía yo para poder llevar la pistola con la linterna. - Aún te quedan cuatro balas. Apunta con la linterna hacía el suelo, avanza despacio y no te despegues de mi. Puede haber alguno en el suelo.


Estaba oscuro. Por las ventanas de la cocina no entraba luz, las persianas estaban colgando y tapaban cualquier rayo que se atreviera entrar por el cristal. No escuché nada, no había nadie. Estaba despejado. Me acerqué a las ventana y las abrí, quité las persianas para que entrara la luz. Daban al patio así que no había peligro de que entraran zombies por ahí. Necesitábamos mucha luz para buscar suministros. Ahora podíamos respirar tranquilos. Shaun estaba en la cámara frigorífica mirando al suelo. 


-Este era Walter. - ...- Se pegó el tiro y aún así se lo comieron.  
-Fue su deseo, quedarse aquí, encerrarlos....no podía hacer nada mas y optó por echarle valor hasta el último momento.


Aún tenía el arma en su mano. La cogí y se la di a Shaun. -es mejor que la tengáis vosotros, es vuestra- . Comenzamos a rebuscar en la cocina y encontramos algunas cosas interesantes.
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Re: Dead Memory - Novela Zombie(Capítulo 9 - Héroe) en proceso

Mensaje por SniperWolf1912 el Dom Sep 14, 2014 4:41 pm

Capítulo 4
Confesiones


Spoiler:
15 de Abril de 1984

Ya han pasado dos días desde que despertó en mi la desconfianza por estas personas, aunque hay cosas que me despistan y me dejan ver que quizás no son tan malos como yo pensé. Te extraño Jonh, hecho de menos a nuestra hija y a ti y no se cuanto podré aguantar sin veros. Me encuentro muy bien, apenas siento dolor alguno y mis heridas están casi curadas. Si todo marcha así de bien pronto saldré a buscaros. 
Bob me ha dicho que quiere hablar conmigo, que es importante.... me inquieta esa confesión.
Esperadme donde estéis, iré por vosotros.

Siempre tuya, Julia.



Cierro mi diario, lo guardo en mi mochila y me pongo de pie. Miro mi nueva "maleta" y pienso en lo que me dijo Bob, "Te hará mas falta de lo que piensas" me comentó. Aún no entendía el porqué. Me dirigí hacía donde él estaba y llamé su atención dando unas palmaditas en su hombro.


-¿Querías hablar conmigo, Bob? - 
-¡Julia! - Me nombró con entusiasmo.- Me alegra que estés dispuesta, pensé que después de lo del otro día seguirías algo descontenta.
-Tengo un arma que no dudaré en usar. -Respondí con una broma.
-Estoy seguro de ello. - Ven, iremos allí. 


Bob me señaló a la parte mas deshabitada del local. No sabía si me arrepentiría después pero comenzaba a confiar en ellos. Se habían portado conmigo de la mejor manera que han podido, me habían proporcionado alimento, agua y un arma para defenderme. No podía quejarme y menos aún después de curarme de mi accidente. 
Le seguí hasta donde había señalado. En su cara noté cierta preocupación y sabía que el tema que tocaríamos no sería muy agradable. Quizás quería que me fuera o quizás insistiría para que me quedara y pensaba en mi negativa. Dejé que hablase antes de montarme mis propias películas.


-Verás Julia, el tema del que quiero hablarte es delicado. Has perdido la memoria desde el accidente y me gustaría saber que recuerdas antes de que te encontráramos nosotros.
-No recuerdo nada Bob. -No entendía por qué me hablaba de eso. -Se que tuve un accidente por que me lo contasteis vosotros pero no recuerdo nada. Ni que coche llevaba, ni donde fue ni por que pasó, nada. 
-Muy bien. -Le notaba muy nervioso. - ¿Qué es lo último que recuerdas?
-Lo último... - Mi mente intentaba encontrar respuesta. - Creo que lo último que recuerdo es que tenía que encontrarme con mi marido.
-¿A qué te dedicas, Julia?
-Soy enfermera en el hospital general de Bloodway. - Noto como la cara se me hiela. - Dios mio, mi trabajo, ¿cuanto llevo sin ir?
-¿qué mas recuerdas?
-Recuerdo un brote enorme de gripe, en el hospital recibíamos gente con fiebres muy altas. - Recordé algo.  -Estuve de guardia dos días. Había un caos enorme en el Hospital, los enfermos entraban en estado grave de fiebre, casi todo el personal estaba allí y no dábamos a basto.
-¿Recuerdas algo de esa gripe?
-Sólo eso. Los pacientes entraban con altas fiebres y con un estado de ansiedad muy extraño. Incluso algunos eran agresivos, mordían y teníamos que atarles. Le pusimos nombre a ese brote por que nunca lo habíamos visto. Creo que le pusimos... fiebre rabiosa. Si, eso es, le pusimos así por que parecía que tenían la rabia, estaban muy alterados.
Hablé con John, me pidió que fuera a verle por que llevaba dos días haciendo guardia y yo necesitaba ver a mi hija que estaba con él. No recuerdo nada mas, ni si llegué a verle o no.
Bob me miró con una especie de nostalgia, intriga, pena e incertidumbre.


-Esa gripe fue mas peligrosa de lo que piensas Julia.
-No te entiendo. -Por mi cabeza pasó la idea de que mi hija o mi marido estuvieran enfermos y que no quisiera contármelo. Lo descarté, por que no era posible que les conociera.
-Esa gripe no era una gripe como la de un resfriado. Todo el que es mordido se contagia, todo el que es contagiado muere, y todo el que muere resucita.
A estas alturas de la conversación no podía creerme lo que me estaba insinuando.
-No sabemos con exactitud cuando comenzó y donde se originó el brote, hasta hace una semana y media la televisión y la radio nos mantenía informados. De repente todo cesó y ahora no sabemos nada. Sólo tenemos una vieja radio de policía de Jason.
-Bueno no hay que alarmarse, seguro que hay alguna cura.
Bob bajó la cabeza y me cogió la mano.
-El motivo por el que no te queríamos contar nada era tu amnesia, no queríamos forzarla mas de lo necesario para que intentaras recordar por ti misma todo este asunto. Nos hablaste de Jonh y Emily, tu marido y tu hija, no sabias donde estaban y no queríamos entorpecer tus recuerdos con lo que pasa ahora mismo. 
-¿Por qué me lo cuentas ahora? Ni a Nick con un arma y Lucy dijo algo de eso.
-Nick tiene un arma y todos la tenemos. No podemos salir a la calle sin ella, no si queremos vivir. Esas personas que contrajeron la gripe no son lo que eran. Muchos de ellos después de muertos han resucitado y su único objetivo era devorar a alguien vivo. 
-Pero... -No sabia que responder no entendía nada y no tenía palabras para esta conversación. - No se... no se que decirte. Yo viví el comienzo de la gripe en primera persona. Y había algo muy raro en ella pero nada hasta el punto que me estás diciendo.
-¿Estaban todos con algún tipo de herida?
-Pues no se decirte, ahora no puedo caer en detalles pero si recuerdo que había dos o tres que tenían un bocado en alguna extremidad, aunque no sangraba ni parecía grave, por eso no nos percatamos de ello.
-Se trasmite así, alguien infectado te muerde o te araña y estás jodido.
-Pero no tenían infección en esas heridas.
-Una vez te arañan o muerden no necesariamente tiene que haber infección ahí. Es como un virus que te ataca desde dentro. Al menos eso dijeron en la radio poco antes de que se cortara toda trasmisión.
-¿Pero entonces hay alguna cura?
-Me temo que por el momento no. Sólo puedo decirte que la ciudad está plagada de esas criaturas y por eso no queríamos dejarte ir sin estar curada. 
No somos enemigos Julia, queremos ayudar pero necesitamos que confíes en nosotros, ya te he contado la verdad. Ahora mismo se que es mucho para procesar pero tu que has vivido eso en el hospital no debería sorprenderte. 
-¿No? Me estás hablando de Zombies. Me dices que gente que muere resucita convertida en uno, eso de toda la vida han sido zombies. ¿Como puedo creer eso?. -Le respondí incrédula – Confío en la ciencia, seguro que hay una explicación lógica para esto y una cura.
-¿Estás con nosotros, Julia? ¿O prefieres creer en la ciencia?. - Me miró a los ojos, definitivamente decía la verdad. - Nosotros te damos armas, suministros, y cobijo, aparte de que a esas cosas es mejor enfrentarse acompañado. La ciencia ¿qué te da? ¿esperanza?
-Una... cura...
-¿Quieres ver el mundo ahí fuera? ¿Quieres ver que cura hay? Te lo diré yo. La única cura es un tiro entre las cejas. No hay nada mas. Repito, ¿te da la ciencia esperanza? La esperanza no te salvará cuando una de esas cosas se tire encima tuya para devorarte.


No podía hablar y tampoco sabía que decir. Como afrontarse a un mundo de zombies cuando me estaba recuperando de mi accidente y no sabía nada de mi hija y mi marido. Mi familia...¿estarán bien? ¿estarán a salvo? Ahora la incertidumbre y el dolor me inundaban aun mas.


-Tengo que ir a por mi familia. 
-No sabes donde están, no es seguro estar ahí fuera si no es necesario.
-Pero es mi familia.
-Te ayudaremos pero deberá ser como yo lo crea conveniente.
-¿Donde me encontrasteis?
-En mitad de la carretera dirección a Wesbirl. ¿por qué?
-Esa carretera está bastante lejos de mi casa... ¿seguro que no iba nadie en el coche?
-Sólo estabas tu sola, cubierta de sangre, inconsciente, y hecha puré.
-¿Me puedes llevar allí?
-¿Donde? ¿a la carretera o a tu casa?
-A  la carretera, quiero ver el lugar del accidente, quizás recuerde algo allí.


Me puso mala cara no muy contento con mi petición, pero accedió y asintió con la cabeza. Fui donde estaba mi mochila.


-Iremos al amanecer, pero Julia...
-¿Si? - Me volví.
-Prepárate para ver el horror de BloodWay, nada de lo que recuerdas estará igual. La sangre mancha las calles y el olor se expande por toda la ciudad. No te separes de mi, confía en nosotros, lleva un arma y sobre todo no dudes, cuando se te acerquen debes disparar o tu morirás.
-No se disparar. - Confesé avergonzada.
-Lo imaginaba, aún así... - Me señaló el cinturón. - Saca tu arma.
No entendía lo que quería hacer pero ahora confiaba en él, me había contado la verdad y no había motivo para pensar que era un enemigo. 
Le extendí el arma cogiéndola del cañón. Vi que sacaba una parte de la pistola. Y que me la devolvía.
-Cárgala.
-Te he dicho que no se usarla. -¿Acaso jugaba conmigo? -¿Como voy a cargarla? No sé.
-Tu inténtalo. - Lo hice y a pesar de mi torpeza logré cargarla. -No es tan difícil.
-Dámela de nuevo. - Ahora veo que la deja en varias piezas. - Antes de nada esto es una 9mm, es una pistola simple, con un cargador de quince balas. 
-No entiendo de armas.
-Lo sé, por eso te explicaré lo mas simple que pueda el funcionamiento de esta. Deberás recargar y eso lo tendrás que hacer rápido en mas de una ocasión. También tendrás que limpiar tu arma y para eso la tendrás que desmontar. Mira este botón de aquí, si lo pulsas cae el cargador. Ahora te voy a enseñar el seguro, ¿ves la corredera?


Yo asentía pero se me hacía muy difícil entender todo esto de golpe. Nunca antes había tenido la oportunidad de experimentar con armas. Las había visto, Jonh tenía un revólver en casa y sabía como era, mas no lo había usado nunca.
Después de un rato de explicaciones ya sabía recargar y asegurar mi pistola, aunque no sabía desmontar y limpiar el arma pero tampoco había urgencia en eso.
Era tarde, el sol se había puesto ya y al amanecer saldríamos hacía la carretera donde tuve el accidente. Con esperanzas me aferré al cojín desgastado para intentar descansar, intentando procesar todo lo que había descubierto hoy, mañana podría tener pistas de mi familia... eso me hizo muy feliz y una parte de mi saltaba de alegría, mientras que otra se ahogaba en la preocupación al no saber si estarían bien, asustada por lo que me podía encontrar ahí fuera.



Capítulo 5
Paraíso mentiroso



Spoiler:
27 de Agosto de 1984

Han pasado dos días desde que limpiamos la cocina y conseguimos algunos suministros. Pronto se nos terminarán y tenemos que buscar mas. Jasper, uno de los chicos que había aquí que estaba herido, está mucho mejor. Con el alcohol pude desinfectar su herida, encontramos algo de costura en una de las habitaciones y le suturé. Si todo marcha así en un par de días podremos irnos. 
Quiero llevarlos conmigo, no puedo dejarlos solos, no soy capaz ¿Y si fuera nuestra hija? Me gustaría que alguien se hiciera cargo de ella cuando nosotros faltáramos.
Insisto en dejarte estas páginas, espero que algún día las puedas descubrir y encontrarme, aunque yo os seguiré buscando.

Siempre tuya, te amo...Julia.



-¿Qué haces? - Me preguntó Shaun cuando me vio arrancar la hoja y dejarla encima de un mueble, pillada con algo que usé de posapapeles.
-Es para mi marido. - Respondí sin mirarle directamente a los ojos.
-¿Va a venir aquí? 
-No lo sé.
-¿Donde está él? - Estaba intrigado.
-No lo sé. Dejo estas páginas por si las encuentra él, que pueda saber por donde voy.


Tras un breve silencio incómodo se acercó a Jasper y observó su herida.


-Ya estás mucho mejor. -Le dio una palmada en la espalda.
-Pronto podremos irnos chicos.
-¿Como irnos? - Se miraron mutuamente.
-Yo ... bueno, había pensado que os vinierais conmigo.
-¿A donde vas a ir? -Preguntó Jasper.
-Tengo que buscar a mi hija y mi marido. También espero reencontrarme con mi grupo - Los miré. - Aunque realmente tampoco podemos quedarnos en ningún lado mucho tiempo. Lo sé por experiencia propia.
-¿Cuanto tiempo llevas sola? - Me miraron anonadados.
-Desde el día que os encontré. 
-¿Qué pasó?
-Los zombis invadieron nuestro refugio, las fortificaciones no soportaron mas y cedieron. Entraron sin control. Logramos escapar aunque algunos no sobrevivieron. Usando varias vías de escape nos dispersamos y me quedé sola. Ahora debo encontrarlos, ellos son la única familia que tengo ahora, aparte de mi marido y mi hija que los estoy buscando.
-¿Crees que estarán bien? -Shaun miró a Jasper con lástima. - ¿Estás segura que siguen vivos?
-Si estoy viva es gracia a ellos. -Confesé con las lágrimas saltadas. -Bob me salvó la vida. Tengo que encontrarlos, se lo debo.
-Iremos contigo. -Dijo Jasper animado.
-¿Estás seguro? - Preguntó Shaun mirándole a los ojos.
-No tenemos a nadie Shaun, estamos solos. Y ella me curó, me ha ayudado ¿no crees que es lo mejor?


Shaun asintió y en su rostro se dibujó una sonrisa de satisfacción. 
-Tenemos que preparar lo que nos vayamos a llevar. -Dije. - No sabemos si encontraremos algún lugar para saquear, tenemos que llevar suministros. Nuestra prioridad es agua, alimento y pilas. 
-Deberíamos mirar en las habitaciones que nos faltaban. - Recomendó Jasper.  - Puede que haya algo.
-El ruido podría alertar a los de arriba, tenemos que tener cuidado. - Ya puedes andar, aunque la cojera sigue estando vigente.
-No te preocupes que si hay que salir corriendo lo haré, aunque duela.


Shaun y yo nos dirigimos al piso de arriba, con las mochilas y las armas por si acaso se presentaba algún extraño. Si bien estaban encerrados en los trasteros tampoco podíamos olvidarnos, esa tabla podía ceder en cualquier momento.


Intentamos abrir la cerradura pero no había manera posible, por lo que terminamos dándole un hachazo en el pomo de la puerta para que se abriera. Apreté los dientes consciente de que aquello habría despertado el interés de los zombis, nos quedamos un momento quietos y en silencio intentando escuchar algo.
Shaun se asomó a la planta de arriba para ver si seguían en su sitio, cuando bajó me confirmó que así era. Fue entonces cuando entramos en la primera habitación que forzamos, la 209.


Despacio intentando observar todo por si había algún extraño. 
La habitación estaba revuelta, había algunas manchas de sangre que llevaban hasta una puerta que parecía ser el aseo. Saqué mi revólver de la mochila y guardé el hacha. No me  quería aventurar a ir con un arma de mano por si había mas de uno. No sería la primera vez que me he llevado un susto. Apuntando hacía la puerta del baño giré el pomo despacio y fui dejando al descubierto la habitación.


Un olor nauseabundo y una imagen dantesca me hizo abrir los ojos como platos y llevarme la mano a la nariz. Había moscas por la habitación y pequeños insectos devorando lo que era ya carne despedazada y podrida. Sólo uno parecía ser un cuerpo completo en avanzado estado de descomposición.


Escrito con sangre en el espejo del baño había un mensaje. "Que dios nos ayude". Había una escopeta en el suelo y media cabeza. Por lo que es de suponer que se había encerrado con alguien que estaba herido y se pegó un tiro. Saqueé el cadáver con cuidado, dando todo el respeto que podía brindar ya. Encontré su cartera. "Virgilio Montes", así se llamaba. Seguí mirando y encontré una foto con una mujer y dos niños pequeños. Parecían una familia feliz. 


El recuerdo de mi familia me vino a la mente y apreté los labios intentando aguantar las ganas de llorar. Un fuerte dolor de cabeza me entró de golpe y como un leve rayo me atravesó una punzada en el pecho. Vi lo que parecía ser la cara de mi hija cubierta de sangre un instante. Me faltaba el aire... esta situación me estaba jugando una mala pasada y me estaba imaginando mis peores temores.


Cerré la cartera y la guardé en el bolsillo que estaba. Rebusqué y conseguí un par de balas de escopeta. Las cogí y las metí en mi mochila. Busqué por el baño algún botiquín o algo que pudiera ser de utilidad.
Vendas sucias, gasas y algunos antigripales. -Tendrá que servir. - Dije, y le señalé a Shaun que cogiera la escopeta del suelo.
-Vamos a mirar en la habitación, mira también en las maletas. Procura no hacer ruido, busca despacio y que no se caiga nada.


Cogimos todo lo que pudimos, pero no había alimento, si pilas y algunas botellas pequeñas de agua. Debajo de la cama en una gran caja había un rifle de caza del calibre 22. 
-Pobre gente... vinieron a cazar y fueron cazados.


Con los meses había aprendido a diferenciar las armas y ahora tenía un mayor manejo. Bob me había enseñado que tipo de armas era cada cual. Lo que no me enseñó fue a disparar, por alguna extraña razón no me supuso esfuerzo alguno y cuando me iba a dar la clase practica le sorprendí dando en la diana con gran puntería. Sólo en casos extremos podemos saber de que somos capaces. No recuerdo como aprendí. Sólo se que  cuando hay peligro disparo. O gano o pierdo y no estoy dispuesta a perder.


Salimos de la habitación y bajamos con Jasper a dejar lo que habíamos encontrado. Al cabo del rato volvimos a la habitación 212 e hicimos el mismo proceso que con la anterior.  Todo estaba en perfecto estado por lo que aquella habitación no había tenido visitantes últimamente. El botiquín estaba completo, cosa que nos alegró. Cogimos las pilas del mando, de la radio y del despertador. Esto último me lo llevé también, nunca se sabe cuando hará falta. Las toallas pequeñas de encima de la cama nos las llevamos. 




Era de madrugada aproximadamente cuando me desperté. Habían pasado los dos días que habíamos acordado y Jasper se encontraba genial en comparación, teníamos preparado todo para cuando tuviéramos que salir. Lo mejor era salir en cuanto aparecieran los primeros rayos de luz. 
Me pasó una idea por la cabeza por si la salida se complicaba.
Se la comentaría a los chicos para coordinarlos y prepararla en caso que nos viéramos jodidos. Aún no sabía si habría algún zombi cerca. El día que me vine al motel maté los que encontré, no se si ahora habrá alguno mas. Había pensando salir hoy a echar un vistazo a la zona.


Aunque la idea no les hizo mucha gracia aquí estoy, agachada avanzando por los coches aparcados que hay en la calle. Visualizando con detalle todo y comprobando que no había nadie. Por ahora no parecía haber problema. Volví al refugio con los chicos y partimos. Cada uno con nuestro equipamiento y las reservas de lo poco que teníamos.
Habíamos perdido la noción del tiempo caminando por esas calles, aunque suponíamos que no habíamos andado mas de dos horas. Llegamos a una zona residencial con varias casas alrededor. Los jardines estaban sin arreglar, las plantas mustias y las malas hierbas largas... estaba abandonado, o eso pensamos. En cualquier caso estaba todo muy tranquilo, no había el menor movimiento que nos hiciera preocuparnos y con tantas casas era posible que hubiera latas de comida y cosas de utilidad.


Nos acercamos a la puerta de la primera casa que había a la izquierda. Era de madera blanca grisácea posiblemente culpa de la mugre y de que nadie lo limpiase, parte de ella de cristal teñido por la suciedad. Me acerqué a ella e intenté abrirla pero la mala suerte se presentó y cuando la abrí el cristal calló. En el suelo había varios de ellos que empezaron a levantarse. Debería haberme fijado si tenía alguna grieta.... el ruido atrajo a los zombies  no sólo que había allí si no los ue estaban en otras parte de la casa que comenzaron a venir. Sedientos de sangre avanzaban hacía nosotros. Entre los tres pudimos matar unos seis pero seguían saliendo de las demás casa. 


-¿Estos cabrones se están avisando o qué? - Dijo Shaun en el éxtasis de la batalla clavando su puñal en el cráneo de uno de ellos.
-¡Shaun! - Gritó - Cubre a Jasper. Se le acerca otro. 


Jasper estaba pasando un mal momento, su cuchillo estaba enterrado en una de esas cabezas muertas y no podía sacarlo. Otro enemigo se estaba acercando a él y no podía defenderse, los demás estábamos con nuestros propios zombis y esos seres no dejaban de salir. Empezaban a venir de varias casas y nos estábamos dando cuenta de que había sido una mala idea pararse ahí. 
Recordé una frase de Bob..."Si algo es lo suficientemente bonito en este mundo será falso o malvado"



Capítulo 6
Vivir o Morir

Spoiler:
16 de Abril de 1984

Hoy hemos ido al lugar donde me encontraron los chicos. He visto el sitio del accidente y como quedó todo. Intentando recuperar recuerdos pasados de lo que sucedió para terminar aquí, sin vosotros, sin nada, con gente que desconozco...
He podido encontrar algo maravilloso y muy valioso para mi, ahora podré llevaros conmigo siempre a cualquier parte, hasta que pueda sentiros en mis brazos nuevamente.

Os encontraré. Os quiero.

Te amo. Siempre tuya, Julia.


12 horas antes.

Eran las seis de la madrugada cuando miré el reloj por última vez antes de salir del local. Había preparado todo como me había comentado Bob y ya tenía claras algunas lecciones de supervivencia. Lo que no sabía es si llegado el momento podría llevarlas a cabo. 
Nos habían dicho que esperáramos en la puerta a que viniera Nick. Al cabo de unos minutos apareció con una especie de camioneta ranchera. Nos indicó por la ventanilla que nos subiéramos. 
Delante iba Nick, Bob y Jason. Detrás en la bandeja iba yo con Lucy y Kevin. 
El motivo de esta excursión en grupo era según Bob para ayudarme a llegar al lugar del accidente. Aunque me parecía excesivo ir seis personas sólo para echar una ojeada al lugar donde me encontraron. Supuse que habría algo mas que me ocultaban.
No iba a quejarme, mientras me llevaran donde yo quería no iba a ser un estorbo. 


Jasón y Kevin son hermanos, siempre están juntos, discutiendo y jugando a las cartas apostando balas. Jason era policía de la ciudad, su hermano mas joven que él, era menos serio y cariñoso. Siempre estaba de bromas. 


Nick fue el que me hizo desconfiar de ellos cuando le vi con las armas, pero es un gran tipo. Quería decirme la verdad desde el principio y ponerme al día de la situación. 


Lucy y Bob fueron mis ángeles, los dos estuvieron encima mía hasta que me recuperé por completo del accidente que me costó la memoria. Lucy era psicóloga hasta hace unos días en un colegio del barrio antiguo, es la mas insistente en ayudarme con mi cabeza. Dice que debido al golpe que me he dado he sufrido amnesia postraumática, y que por eso todo lo que sucedió momentos antes del accidente no lo puedo recordar. Que con paciencia y ayuda podré recordar todo y es posible que pueda encontrar a mi familia. 
Bob no sabía a que se dedicaba, nunca me lo había dicho ni yo había preguntado. Era un tipo fuerte, tranquilo, agradable.


-Eh Lucy. ¿A qué se dedicaba Bob?
-Era sacerdote en un pueblo del norte. - Sonrió al ver mi sorpresa   -¿No lo esperabas eh?
-Un cura con armamento no era mi ideal en una misa.
-Jajaja deberías hablar con él sobre eso, es muy probable que te sorprendas de su opinión en todo esto.


Era un tipo que tenía idea de armas, era fuerte muy fuerte de echo, se podía ver en sus brazos que eran marcados levemente por la camiseta que llevaba. Nunca hubiera acertado en que servía a dios. Tampoco me es posible entender como un siervo del señor puede estar en esta guerra apocalíptica y explicarme como usar un arma. Normalmente otro en su puesto estaría pidiéndome que rezara y confiara en dios y en que él nos salvaría.


Salí de mis pensamientos cuando sentí un fuerte golpe en el coche. Lucy y Kevin se asomaron por la bandeja.


-¡Mierda, Bob! - Gritó Lucy. - Errantes a las doce.
-¿Errantes? - Pregunté confusa.
-Zombis o errantes, los llamamos así. Errante es una persona que vaga sin rumbo fijo de un sitio a otro, creo que es el nombre apropiado para estos seres.


Nick paró el coche. Había una pared de zombis que impedía pasar por la carretera, cualquier intento de pasar con el coche sería imposible. Eran demasiados, nos pararían entre todos y nos quedaríamos atascados.


Me bajé de la camioneta y me quedé petrificada viendo por primera vez esa imagen de gente con el cuerpo desgarrado. La mandíbula se veía donde antes había labios y cara. Con restos de sangre por todos lados de su cuerpo. Veía como se acercaban a nosotros despacio, casi sin fuerzas, haciendo un gemido extraño como de agonía. Avanzaban despacio, muy despacio, estirando sus brazos intentando cogernos a los lejos. Era extraño verlo... era como en las películas de terror que le gustaban a John. Era como ver cadáveres andantes medio podridos. Realmente son eso, me temo. Andaban como sin fuerza, impulsados sólo por un instinto como si fueran marionetas en manos de algún perturbado que quería asustarnos. 


No podía aceptar que eso era real, me era imposible concebir esa absurda idea de que estábamos invadidos por zombis, por el amor de dios son personas heridas.


Escuché un tiro y vi como caía ante mi a escasos centímetros de mi cuerpo. Miré por inercia de donde procedía el tiro.


-¿Qué haces? ¿Estás loca? - Me gritó Lucy apuntando hacía otro que se iba acercando mas a mi. - Sube a la camioneta tenemos que largarnos de aquí, vienen muchos.


No se si quince o veinte venían hacía nosotros, quizás mas pero no podía pararme a pensar ni contar. 


Que estúpida, pensar que estaban heridos cuando realmente están muertos. 


Me subí a la camioneta y miré perpleja la escena atroz que invadía el carril. Nick arrancó y giró por el otro lado de la carretera subiendo por una cuesta que nos llevaba aun puente. 
Los perdimos de vista. 


-Julia en que demonios estabas pensando. ¿Querías morir? - Me reprimió Lucy.
-Lo siento. - No podía decir nada mas – Le has matado.
-No Julia, ya estaban muertos y si no actúo tu también lo estarías.- Me quitó mi mochila, sacó mi pistola y me la ofreció. - O tu o ellos. Vivir o morir.
Cogí el arma con fuerza, asumiendo que esta película era real, que mi mundo era real y que ahora los zombis estaban fuera de la pantalla y estaban en mi ciudad. No iba a morir hoy, no ahora, antes tenía que encontrar a mi familia.


En la carretera no había ningún vehículo funcionando, sólo coches abiertos, cosas por el suelo y cadáveres, muchos muertos invadían la carretera. Por suerte para nosotros estaban doblemente muertos y no iban a levantarse. 
Si todo era como me habían contado mi referencia serían las películas de George Romero. Para acabar con un zombi hay que darle en la cabeza. 
A partir de ahora tendría muy claro que iba a hacer y de lo que no iba a dudar.


Nick paró la furgoneta y nos bajamos todos de ella.


-Bien. - Dijo Bob bajando el tono de voz. - Hay muchos vehículos y necesitamos combustible. Mientras Nick y yo extraemos la gasolina de todos los que podamos vosotros rebuscar todo lo que podáis que no sea de utilidad. Medicamentos, comida, bebida.. en fin, todo lo que podáis conseguir. - Me miró un momento . - Julia, no te separes de Lucy. 


-Tened cuidado e intentar no hacer ruido, no queremos despertar a estos dormilones y tener que salir cagando leches. - nos dijo Nick.


No me despegaba de lucy salvo lo justo para buscar por mi cuenta. Despacio intentando no hacer el menor ruido miraba en la guantera, las puertas y el maletero. En algunos coches había personas, o como había que llamarlos ahora, zombis. Parecían dormidos y no me atrevía a perturbar su sueño. 
Me acerqué a Lucy y le comenté mi inquietud. Vino conmigo andando despacio de cuclillas y sacó un destornillador de su cinturón. Vi como se lo clavaba en la cabeza al cadáver que había en el asiento del copiloto.


-Cuando haya uno o no estés segura usa algo así y atraviésale el cráneo. - Susurró. - Toma. 


Me dio su destornillador y me señaló a su cadera. -No te preocupes, llevo un cuchillo para mi.- Y se fue a buscar en el vehículo en el que estaba mirando antes de molestarla.


Miré todos los coches que pude intentando encontrar cosas de interés. Definitivamente esta gente tenía pensado huir de la ciudad por que los maleteros estaban llenos de maletas de viaje llenas de ropa y objetos personales. En una de ellas encontré un álbum de fotos familiar. 


"Family Johnson"


Pobre gente, pensé. Huir y terminar así.
Uno de los coches tenía una sillita de bebé. Se me revolvió el estómago al pensar en lo que pudo pasar allí. Aunque no había nadie cerca  ni sangre alrededor, así que supuse que escaparon o que simplemente no iba el bebé a bordo. 


Como un destello vi a una niña gritar mamá. Me agarré la cabeza cuando noté un fuerte dolor que me hizo apretar los ojos y tirarme al suelo de rodillas. No pude evitar soltar un quejido de dolor que despertó a varios zombis de mi alrededor.


Reaccioné rápido, el dolor se había ido, apenas había sido unos segundos que me habían jugado una mala pasada. Vi como de uno de los coches de atrás salía un zombi que se calló al suelo. Miré a mi alrededor buscando a mis compañeros pero estaban ocupados cargando la camioneta. 
Me tocaba ser fuerte y afrontar la situación, tenía que aprender a sobrevivir. Me fui al que tenía mas cerca y le clavé el destornillador en la cabeza mientras cerraba los ojos para no ver la atrocidad que estaba haciendo. 


Corría de un lado a otro para escabullirme de los demás, apenas había dos. Nada preocupante estando el grupo unido. Llegué al lado de los chicos y Lucy y yo nos encargamos de ellos. Ambas sonreímos al ver que estábamos a salvo y nos largamos de allí hacía donde tuve mi accidente.


Última edición por SniperWolf1912 el Dom Sep 14, 2014 4:43 pm, editado 2 veces
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Re: Dead Memory - Novela Zombie(Capítulo 9 - Héroe) en proceso

Mensaje por SniperWolf1912 el Dom Sep 14, 2014 4:42 pm

Capítulo 7
Máscara de traición


Spoiler:

Advertencia: En este capítulo habrá un cambio de narrador. En una parte en Máscara de traición habrá un trocito narrado por Shaun, se distingue al encontrarse en negrita.


___________________________________

29 de Agosto de 1984

Querido Jonh:
Las cosas se han complicado mas de lo que esperábamos. Va a pasar unos días hasta que pueda volver a reanudar vuestra búsqueda. Este infierno que llamamos mundo cada día es mas aterrador, cada día conocemos menos a las personas y cada día perdemos mas la fe. Aún así no pierdo la fe en encontraros y reunirnos de nuevo como una verdadera familia. 
Tarde lo que tarde y cueste lo que cueste os encontraré.

Siempre tuya, te amo, Julia.



-¿Estos cabrones se están avisando o qué? - Dijo Shaun en el éxtasis de la batalla clavando su puñal en el cráneo de uno de ellos. 
-¡Shaun! - Gritó - Cubre a Jasper. Se le acerca otro. 
Jasper estaba pasando un mal momento, su cuchillo estaba enterrado en una de esas cabezas muertas y no podía sacarlo. Otro enemigo se estaba acercando a él y no podía defenderse, los demás estábamos con nuestros propios zombis y esos seres no dejaban de salir.


Estábamos atrapados, solos, sin nada que hacer. Cada uno teníamos un objetivo que debíamos de cumplir para poder cubrirnos y salir de allí. Bob siempre me había dicho que estuviésemos juntos, cubriendo cada espacio posible entre nosotros. 


Tenía una idea pero necesitaba tiempo, quizás unos minutos, para poder elaborarla y ahora no había tiempo. Clavé mi hacha en uno de esos seres repugnantes que se acercaba a mi, pegué una patada a otro para quitármelo de encima y poder maniobrar contra uno mas de mis enemigos.
Escuché al crío que tenía a mi lado, gritaba y maldecía todo lo que podía pero eso no le ayudaba.
Mi experiencia me decía que o hacía algo o Jasper dejaría de estar entre nosotros, si no le mataban sería mordido en poco tiempo. 
No pude evitarlo y dejé que mi cabeza tomara el control o mi corazón mejor dicho, no podía dejar que ese niño muriera delante de mis ojos.


Empujé a uno de esos devoradores y me abalancé sobre el que iba a coger a Jasper, se lo quité de encima y saqué mi arma.


-Son demasiados, hay que acribillarlos. - Le dije mientras intentaba alejarme de ahí. - Seguidme, tenemos que largarnos de aquí. Shaun, saca la escopeta.
-¿Segura? - Me dijo el chico mientras pegaba con su arma a uno de ellos en la cara y lo tiraba al suelo. - No tenemos mucha munición.
-Tienes cinco cartuchos si mal no recuerdo. Intenta no desperdiciarlos, ya buscaremos mas. Tenemos que salir de aquí YA. - Le grité sin despegar mi vista de esos seres y pegando tiros en la cabeza a dos de ellos.


Me quedaba muy poca munición de revólver y había demasiados, no había vehículos fuera ni tiempo para preparar uno si lo hubiera. No tenía claro que iba hacer pero parecía que aquello no se iba a terminar nunca. 
Retrocedíamos, intentando coger ventaja para poder siquiera huir de ellos y evitar un enfrentamiento directo a la muerte y su posible resurrección en forma de monstruo. 


Escuchamos lo que nos pareció un par de tiros y nos miramos los tres preguntándonos quien sería. 
Entonces lo vimos. Eran un grupo de cuatro personas que iban armados hasta los dientes y no dejaban ver su cara. Era muy extraño, llevaban como máscaras y estaban a varios metros nuestros, como si hubieran salido de las casas lejanas a la que habíamos entrado.


No supe si eso sería una preocupación o una ayuda hasta que vi que uno de ellos apuntaba a Shaun.


-¡No, no, no! ¡Por favor no disparen! ¡No somos como ellos! - Gritaba intentando disuadir su intento por asesinar a mi compañero.


Escuché el tiro y cayó ante mi un cuerpo podrido y mal oliente y vi que Shaun estaba de pie, con cara de aterrado. No le habían disparado a él si no a uno de los zombis que estaban a su alrededor. 


-Shaun, ¿estás bien? - Pregunté mientras usaba la culata de mi arma para quitarme a uno de delante.
-Si, pero estoy quedándome sin munición.
-Intenta pegar y sólo disparar si es necesario.


Veía a Jasper y Shaun defenderse de esas criaturas aunque una parte de mi me indicaba que no sería nuestra única preocupación. Esa gente con máscaras estaban disparando y aparentemente nos estaban ayudando, pero también habíamos intervenido en una parcela tranquila y supuestamente vacía en la que no había rastro de nadie. ¿Por dónde vinieron? ¿De donde han salido? ¿Cuales son sus intereses en ayudarnos?


Regresé a la realidad y dejé de hacerme tantas preguntas que no eran importantes ahora. Comprobé con un suspiro que ya sólo quedaba uno y terminó cayendo al suelo completamente muerto. Pude contar mas de treinta cadáveres esparcidos por toda la zona residencial. 
Ahora podía ver mejor donde estaban esos extraños. En una de las casas se podía ver que estaban haciendo obras y en el andamio estaban ellos, en fila, cuatro personas con una máscara blanca y negra con unos símbolos siniestros.


Me acerqué a ellos con cautela intentando no provocar ningún conflicto, sólo queriendo saber por que nos han ayudado y quienes son. Antes de acercarme a escasos centímetros de mis pies recibí un tiro y me quedé quieta con las manos en alto.


-No des un paso mas... - El mas grande de ellos habló, supuse que sería el líder. - ... no busquéis problemas.
-¿Quienes sois? - Pregunté controlando mi respiración lo mas que pude.
-No es de tu incumbencia. - Cada vez me estaban dando mas mala espina. - Sólo queremos vuestras armas. Dejarlas en el suelo y avanzad hacía atrás.


No conocía a Shaun y a Jasper desde hace mucho pero era el tiempo suficiente como para saber que hacer en esta situación. La cosa se estaba poniendo muy negra, y si nos pedían las armas seguro que acabábamos muertos.






Estaba asustado y muy perdido ante unas personas dispuestas a robarnos lo poco que teníamos, y lo peor de todo es que ellos si tenían conciencia, si estaban vivos y aún así elegían ese camino. Miré a Jasper, estático con el arma en las manos sin saber que hacer, aunque no escuchaba su respiración sabía que estaba acelarada. Contemplaba su pecho y podía ver como subía y bajaba de manera rápida, como si el oxigeno del ambiente fuese poco para él.

-¿Qué hacemos Julia? - Pregunté con temor.
-Ya sabéis que os dije chicos.  - Me respondió despacio. - Hay que saber que hacer por duro que parezca.

Entonces una luz entró en mi cabeza, miré a mi amigo e hice una mueca con la boca. 
 
-Julia, vamos a ello.
Los bandidos se notaban relajados, y rápidamente empezaron a disparar cuando vieron que echamos a correr cubriéndonos con las esquinas.

Recordé cuando aquella noche estuvimos hablando y Julia nos contó que había tenido momentos duros hasta ahora, encontrándose con gente que no era tan generosa como nosotros. Si no despiadados y malhechores que abusaban de esta situación lamentable. 
Fue entonces cuando nos dijo que hay ocasiones en las que se debe saber que hacer por muy duro que parezca, en las que hay que sobrevivir haciendo cosas que nunca imaginabas que harías. Ese era el precio a pagar por estar vivo y sobrevivir, es el significado de la palabra luchar. Si otros estaban dispuestos a matarte tenías que defenderte, esto ya era una ciudad sin ley. Sonreí y miré a Julia. Mi sonrisa se esfumó al comprobar que Julia estaba herida por una bala en el brazo.









Había podido esconderme pero no sin recibir un disparo en el brazo derecho. Era mi hombro y estaba jodido, aunque ahora no había tiempo para eso. Los bandidos estaban disparándonos y los chicos me preocupaban.
Un gran orgullo me recorría el cuerpo al saber que en cada momento me habían escuchado en mis consejos.
Me asomé y los pistoleros no estaban. Cosa que me empezaba a preocupar. Ellos tenían rifles, y nosotros una mierda de munición y armas. O teníamos buena puntería o no sería la única herida aquí.


Habían bajado del andamio y estaba acubierto en uno de los contenedores. Otro lo vi detrás de la casa y los dos restantes no los veía. Eramos tres contra cuatro. Ellos tenían ventaja tanto en armas como en número. Pero yo era Julía, madre de una niña a la que quería volver a ver y no hay ventaja mas grande en el mundo que luchar por tu familia. 
Me senté en el suelo, recargué mi revólver y asomé el cañón despacio. Respiré hondo y apunté al que no me veía y disparé. Recé por que le diera en la cabeza. Uno menos me dije orgullosa.


Vi los dos que no veía antes juntos, en una de las casas agachados debajo de una ventana. Sólo se le veía la cabeza, pero lo suficiente para saber que estaban ahí. Ideé algo que me enseñó Bob.
Rebusqué en mi mochila una de las botellas de alcohol que había en el motel y que sobraron cuando curé a Jasper. Me arranqué la manga en la que me habían herido y lo metí en la botella. No iba a ser mucho pero lo suficiente para herirlos y que se descuidaran para poder acercarnos mas. Encendí el trapo y lo tiré al cristal en el que estaban los bandidos. 


Supe que mi idea había sido buena al ver como salían quemándose por la puerta mientras gritaban, dejando sus armas lejos de sus manos.
Fue entonces cuando el último que había gritó y vi que Jasper le había disparado en el brazo y había tirado su arma por el tiro.


-No por favor. Me rindo, me rindo. No me matéis.


He aprendido en esta nueva vida que sólo debes fiarte de tu instinto y en tus ganas de sobrevivir. Si alguien tiene intención de matarte y tiene oportunidad lo hará. Este hombre tenía intención y tuvo oportunidad, si no hubiera sido por Jasper quizás nos hubiera matado. Le miré, le apunté y le disparé en la cabeza.


"Lo siento, pero no habrá una próxima vez". Le dije apretando el gatillo.


Suspiramos tranquilos cuando vimos que todo se había acabado. Miré a los chicos y en su cara vi algo distinto.


-Tenía que matarlo. - Me justifiqué. - Intentó matarnos y podría haberlo intentado.
Ellos asintieron y se acercaron a mi. Me agarré el brazo. Esto iba a ser una molestia en unos días. Lo mejor era limpiar las casas y asegurarnos que no había ninguna mas con sorpresa y saquearlas intentando encontrar cosas útiles, entre ellas medicamentos para evitar que esto fuera a peor.


Antes de eso recuperamos las armas de los que nos atacaron y nos la quedamos nosotros, vaciamos sus bolsillos y les quitamos la máscara para saber que cara tenían y por que iban así. ¿Sería un medio para repeler el mordisco de los zombis ahí? No creo que fuera muy eficaz, ellos buscan morder cualquier cosa viva.


Entramos en la casa que íbamos a entrar antes y ahora si nos quedamos dentro. Atascamos la puerta desde nuestra posición y entramos con atención en cada una de las habitaciones. No creíamos que hubiera mas pero nunca se sabe.
Les pedí a los chicos que rebuscasen mientras yo me curaba la herida. El alcohol que tenía lo utilicé en el cóctel molotov que tiré a esos dos. Esperaba que con un poco de suerte hubiera en esta casa. 
Miré en la cocina, la despensa y por fin encontré algo de alcohol, pero era vino. Era lo único que había y me tenía que servir. Menos da una piedra, me dije. Estuve tentada de pedirle a los muchachos que buscaran en las demás casas pero no quería ponerlos en peligro. Por suerte la bala me había atravesado limpiamente, con un poco de sutura y algo de medicamento se curaría sola.





Capítulo 8
Trazando la línea




Spoiler:
17 de Abril de 1984

Querido Jonh, os echo tanto de menos que mi cabeza me está jugando malas pasadas. Tengo extraños dolores de cabeza, son fugazes, pensamientos insólitos que se desvanecen al instante... ¿me estaré volviendo loca? No se lo he comentado a Lucy, aunque sospecho que podría ayudarme. Todo esto tendrá que ver con el maldito accidente... si recordara que pasó todo sería mas fácil...

Os encontraré, nada impedirá que me reúna con vosotros.

Siempre tuya, os amo, Julia.





Nos había costado llegar, la cantidad de coches abandonados o destrozados nos impedían ir con normalidad por la carretera. Por el camino habíamos atropellado varias de esas cosas que intentaban atacarnos. ¿Podría acostumbrarme alguna vez a eso? ¿A matar algo que ya estaba muerto? Habían sido personas, yo era enfermera y mi labor había sido ayudar a la gente, por ello trabajaba en un hospital. Como demonios iba a aceptar esto así como así.


Me bajé de la camioneta y observé con atención todo el lugar. Pude reconocer mi coche a lo lejos, un Peugeot 205 celeste, salido el año pasado y que John se empeñó en comprar como si fuese un niño pequeño deseoso de un gran juguete. 
Alrededor todo estaba destrozado, el coche había dado como mínimo varias vueltas de campana. Estaba boca abajo en el suelo, los cristales reventados y había manchas de sangre por todas partes. En mi interior me estremecí al pensar que era demasiada sangre para que sólo fuese mía.


Cerca de mi vehículo había varios muertos en descomposición, coches que habían chocado entre sí o que habían sido abandonados con las puertas abiertas y coches destrozados. Me acerqué con cautela a los cadáveres que había tirados allí, temblorosa me agaché a observar el poco rostro que tenían, con pánico por si serían conocidos, por si eran de mi familia. Pude reconocer que no y un gran alivio me inundó por dentro. Miré mi coche siniestrado y me agaché intentando encontrar o recordar algo que me ayudara.


Mi bolsa de trabajo estaba en el asiento de atrás que ahora estaba cerca del suelo. En el asiento del copiloto estaba mi bolso abierto y medio roto. Miré en la guantera y en las puertas esperando encontrar algo más. Finalmente mire en la visera del coche y encontré algo que me llenó de lágrimas. Una foto mía con mi familia. Sin dudarlo la cogí y la mantuve en mis manos observándola. “Os encontraré, lo prometo” dije, cogí el bolso y mi bolsa de trabajo y me puse de pie. Guardé la foto con mucho cuidado como si fuese mi tesoro más preciado ahora.


Dentro del bolso aún estaba mi cartera con dinero y documentación. Estaba mi teléfono móvil, algo completamente nuevo para mi... hacía poco que había salido, era un DynaTAC 8000X. Jonh se empeñó en tener uno cada uno y comunicarnos así. Un atisbo de esperanza surgió en mi y miré el móvil pero estaba apagado y ya no servía de nada. Si no iba ni la radio mucho menos iba a ir este cacharro.


Dentro de la bolsa de trabajo había el uniforme de enfermera, un botiquín grande y algunos medicamentos fuertes, calmantes, barbitúricos, sedantes, antibióticos... me pregunté por qué llevaba eso ahí, nunca llevaba ese tipo de cosas. Siempre tenía el uniforme y el calzado para el Hospital. Aún así debo reconocer que me vino muy bien recuperarlo.




-Ey Lucy, mira que he encontrado. - Me dirigí a Lucy y le enseñé lo que había encontrado. -  Nos vendrá bien pero...No he recordado nada.
-Algo es algo. - Me cogió de la mano.- Encontrarás a tu familia y recuperarás la memoria.
-Pero no lo entiendo. He visto casos de amnesia en un accidente y la mayoría de veces no se tardaba en recuperar, y era transitoria.
-No hace tanto que sufriste el accidente Julia. - Me miró a los ojos. - Es algo normal teniendo en cuenta todo lo que está pasando actualmente, es mucho para procesar. 
-Lucy. - La miré a los ojos preocupada. - Últimamente he tenido fuertes dolores de cabeza instantáneos y en cada dolor que me hacía apretar los ojos veía una imagen que me resultaba horrible y que no recuerdo de nada. Es como si mi estuviera volviendo loca y me imaginara las cosas. - Lucy estaba procesando lo que yo le decía.


-Como ya te comenté pienso que tienes amnesia postraumática, pero si continúas así debes contármelo por que esas alucinaciones pueden deberse a algo más.
-¿Algo más? ¿Algo preocupante? - No sonaba nada bien.
-Hay muchísimos tipos de amnesia, Julia. La más común es la prostraumática que es debida casi siempre a un golpe por un accidente o algo similar. - Me señaló al coche destrozado. - Tus recuerdos acaban justo antes del accidente … - Me miró con cautela. - Es por eso, por lo que al no haber nada más sospecho que en un tiempo volverás a tener tus recuerdos. Sin embargo si hay algo más que te pase por la cabeza debes contármelo, por que con tantas ramas como hay puede ser otra amnesia y debemos tratarla con otros miramientos.


Bob se acercó a nosotras y nos interrumpió en la conversación. Estaba muy agitado, con la respiración entrecortada, nervioso y con cara de agobio. Nos señaló hacia lo que era su espalda y comprendimos que sucedía. Zombis otra vez. Esas malditas cosas no se acababan nunca.


Con lo imposible que era meter la furgoneta entre tanto coche estaban lejos de nosotros. Cogí mis cosas que había soltado en el suelo mientras hablaba con mi compañera y salimos corriendo para los demás. En poco tiempo se habían juntado como poco una decena de errantes. 


Eché mis cosas en la bandeja de la furgoneta y armándome de valor fui a luchar con mi grupo.
Ver la foto de mi hija y mi marido me había motivado para luchar y afrontar todo lo que hiciese falta. En ese momento en mi cabeza algo hizo click. Ahora no era yo, no pensaba, sólo actuaba movida por is impulsos de salir de allí y encontrar a mi familia.
Saqué la pistola y dejé el destornillador en mi cinturón. Apunté y con la mano temblorosa disparé. Para suerte y sorpresa acerté y Bob me animó. “Muy bien Julia, así se hace”. 
Era claro que los ruidos los atraían por que al no poder atacarles cuerpo a cuerpo la mayoría estábamos utilizando armas de fuego y a cada rato parecían venir más.


El grito de alguien nos alertó. No conocíamos esa voz, no era de los nuestros. Buscamos el origen y vimos que, al final de la carretera, por donde habíamos venido, salía de entre los arbustos alguien. Esa parte daba al bosque de la parte baja de la ciudad. Nos sorprendió ver como una niña de no más de 15 años corría intentando huir de 4 de ellos. Fui corriendo a ayudarle cuando Nick me agarró por el brazo.


- ¿A dónde crees que vas? - Me impedía ir mientras disparaba a uno de ellos. 
- Necesita ayuda, la están persiguiendo.
- No es nuestro problema y menos después de ver su pierna.
Observé lo que decía. Estaba descalza y una de sus piernas estaba cubierta por un vendaje con sangre.
- Está herida, con más razón tenemos que ayudarle. - Me solté de su agarré y corrí a ayudarla. Esquivando una de esas cosas que intentaba cazarme por el camino.


No se si era la adrenalina o que pero no pensaba en ese momento más que en ayudar a esa pobre chica. Apunté a sus perseguidores y disparé. Uno cayó al suelo pero seguía no muerto y volví a disparar, está vez acerté y la chica pudo respirar más tranquila.
Corrí a por ella para traerla con nosotros y le pedí que se calmase.


¿Estás bien? - Pregunté - ¿Y tú familia?
Estoy bien pero mi familia . - Se echó a llorar muy muy nerviosa. - Caminábamos por el bosque buscando ayuda y un grupo de ellos salió de la nada y nos atacó.
¿Han muerto? - Agachó la mirada. No hacía falta respuesta.  - ¿Tienes a alguien con quien quedarte?
No. - Me miró con lágrimas que caían por sus mejillas. - No tengo nada, estoy sola.


Se me partía el alma y no podía permitir dejarla así, me recordaba a Emily, tenía el pelo negro y piel blanca como mi hija. La veía muy indefensa y dócil, muy triste y no era para menos. Por ningún motivo podía dejarla allí tirada. 
No estás sola, vente conmigo.


Ambas nos fuimos a la camioneta donde estaba mi grupo ya sin zombis, tranquilos, hablando entre ellos. Cuando me acerqué Bob nos miró a mi y a la chica.


¿Cómo te llamas chica? - Preguntó sin quitarme la vista ami.
Me...Me llamo Samara. - Dijo entre sollozos.
Vamos Bob, mira su pierna. - Nick se metió en la conversación mirándome con ira. - No nos podemos fiar de ella, puede transformarse.
¿Qué te ha pasado ahí, hija? - Bob hizo caso omiso de la idea de dejarla allí tirada. - ¿Te han mordido o arañado?
No, me hice esta herida en el bosque es de una rama. Huyendo me caí y me la clavé. 
El vendaje está muy sucio. - Observé. - ¿Cuándo te la hiciste?
Hace un par de días, antes de que mi familia...
Bob, no podemos dejarla aquí es una cría. - Kevin intervino. - No duraría ni dos días.
Cierra el pico kevin, ¿cómo sabemos que no nos está mintiendo para venir con nosotros?
Enserio, Nick, podrías dejar de ser un capullo para variar.
Sospechaba que entre ellos no iba muy bien la cosa hoy, pero me puse en medio antes de ver como se peleaban. Estaba de acuerdo con Kevin y, habiéndola salvado yo, mi decisión era que viniera con nosotros. Yo era parte del grupo y tenía una opinión que dar.


Hoy había trazado la línea de lo que era mi vida a lo que era el mundo ahora. Había matado y había decidido que iba a luchar. Me había hecho parte del grupo, ahora era una superviviente como ellos. Eran mi hogar hasta que encontrara a mi familia y estaba segura de una cosa, haría lo que hiciera falta por ellos. Pero entre esta nueva Julia no estaba el hábito de abandonar una niña. Aún tenía humanidad como para saber que no debo hacer eso.


Nick... - Le miré con desdén. - He salvado a esta niña y no voy a permitir que muera aquí porque tú no quieras llevarla.- Notaba como todos me estaban mirando ahora a mí. - Si yo estoy con vosotros ella estará conmigo.
Como tu quieras. - Me miró sonriendo. - Que rápido has despertado Julia, con lo delicada que parecías.


Respiré aliviada, la adrenalina fluía por mis venas desde el momento que vi a esta niña en peligro. 


Samara – La cogí de la mano. - ¿Había más zombis donde estabais?
No. Sólo los que vinieron detrás de mi, los demás murieron.
¿Hay algo que quieras coger antes de irnos? 
No hay nada de valor, lo perdimos todo.
Bien pues entonces … - Miré a Nick. - ...si los demás no tienen impedimento te vienes con nosotros.
Bob me miró y asentó. Por la cara de los demás supuse que estaban de acuerdo y que Nick pese a como se había puesto estaba aceptando la idea de que Samara viniera a nuestro refugio.


Llegamos pasadas las 7 de la tarde al local. Miré mi reloj y me empecé a hacer a la idea de que pronto no funcionaría. La pila se acabaría algún día y a menos que tuviera posibilidad de cambiarla no me iba a jugar la vida por saber la hora.
Cuando entramos le señalé a la niña que se fuera a mi camastro. “Ahora iré yo, túmbate mientras” le dije. Me fui y hablé con Bob sobre el asunto.


Bob, ¿Podemos hablar?
Claro, ¿Qué pasa?
Yo... Lo siento, no quería aparentar más derechos de los que tengo.
¿A qué te refieres? - Realmente no entendía nada de lo que le decía.
Antes, cuando quise traer a Samara. Se que tu eres el líder y que soy la última que ha venido y no tengo derecho a cuestionar tu autoridad.
Julia.- Me miró sonriendo. - ¿Crees que yo habría dejado a una niña abandonada?
A mi no me abandonaste desde luego. 
Tu puede que me veas como un líder pero aquí todos tenemos los mismos derechos y si no estás de acuerdo con algo debes decirlo, si estás en desacuerdo debes aclararlo y en ningún momento he sentido un desacato. - Aclaró sonriendo. - ¿Qué has encontrado en el coche?
Mi bolso, una foto de mi familia y una bolsa de trabajo. Tenemos medicamentos y medicinas extra.
Quizás debas echar un ojo a su herida. - Me señaló con la vista a la chica. - No está de más saber que tipo de herida tiene.


Aunque no lo dijo con esas palabras sabía que se refería a una mordedura o arañazo que nos pudiera poner en peligro. Hice caso y me fui a mi zona de descanso a echar un ojo a la herida de Samara.
Retiré el vendaje y a simple vista estaba muy infectada. No lograba entender como esta chica había podido huir con semejante infección. Tenía mal olor y mal aspecto. 
Respiré aliviada por que nos había dicho la verdad. No era un bocado ni nada que ver con esos odiosos muertos vivientes. 
Le limpié la herida, se la desinfecté y suturé, le vendé la pierna y saqué de mi bolsa unos antibióticos que tenía, le acerqué mi botellín de agua y le pedí que se la tomara que le sentaría bien.


Será mejor que duermas, te pondrás bien.


La dejé dormir en mi camastro y me centré en mis cosas, las que había encontrado. Me pregunté varias veces por que llevaría tantos medicamentos ahí cuando no era lo habitual.



Capítulo 9
Héroe



Spoiler:
2 Septiembre de 1984

Querido John, hace unos días que me dispararon. Por suerte la herida va mejor y hemos podido sobrevivir en estas casas durante este tiempo con las pocas reservas que había. 
Pero el peligro nos acecha y cada día que pasamos aquí peligramos de que vengan mas como ellos. El mundo ya no es lo que era, no se puede confiar ni en segundas oportunidades. Debo encontrar a mi grupo y dar con vosotros.
Mantengo la fe en que cada una de las hojas las encuentres en tu camino, al igual que yo, se que también estarás buscándome. Si lees esto, estaremos mas cerca el uno del otro.

Siempre tuya, os quiero. Julia.



Mi herida estaba ya casi sanada. Tuve mucha suerte de que el disparo fuera limpio y me atravesara, de otra manera tendría que haber extraído yo la baja y el daño hubiera sido peor.
Habíamos registrado todas las casas que había en esa parcela, aunque los chicos insistieron en ir solos, les acompañé aunque sólo fuera para cubrirles.


No hemos tenido visitas inesperadas por ahora pero no dejo de pensar en los enmascarados que nos atacaron el otro día. Aparentemente venían ayudar y después sólo querían robarnos las armas, seguramente su pensamiento no era dejarnos ir e iban a matarnos.
Debemos ir con cautela con todo el que encontremos a nuestro paso. Aunque este barrio parece un buen sitio para quedarse no confío en la paz que disfrutamos actualmente, pienso que si hay mas de ellos vendrán a por sus compañeros.


Nos habíamos librado por unos días de los zombis, salvo la ocasión en la que Shaun bajó al sótano de una de las casas y se encontró dos de ellos. Estaban en el suelo sin piernas y eliminarlos fuera tarea fácil.
Muy pronto nos iremos de aquí en busca de mi grupo. Sabiendo como piensan puedo hacerme una idea aproximada de donde pueden estar. Aunque la búsqueda no será fácil con esos seres de un lado a otro, y tenemos que llevarnos algo para el camino. 


Ahora que tenía mas tiempo para pensar podía llorar mis compañeros muertos. 


No pude evitar llorar al recordar a Kevin. Siempre había sido tan protector y bueno con todos... y ahora ya no estaba. Era un gran apoyo para todos, una sonrisa hasta en el momento mas difícil, aunque se peleara constantemente con Nick siempre terminaban con buen rollo.  Cariñoso, agradable... el menor de los hermanos. Le encantaba jugar con su hermano a las cartas, apostando balas. Discutían como todos los hermanos, pero daban la vida el uno por el otro.
Había sido salvado por Jason, en sus brazos. No podía hacer nada por él, esa maldita enfermedad se lo llevó y lo arrastró a un estado donde hubiera sido un monstruo. Jason lo salvó, le dio dignidad. Murió como una persona, no como un zombi.


Las fiebres cada vez eran mas altas y en poco tiempo hubiera terminado levantándose como una de esas cosas horribles. 


Desde entonces no confío en nadie, si no hubiera sido por ese maldito cabrón que se hizo pasar por uno de los nuestros, Kevin seguiría vivo y nosotros no habríamos tenido que huir nuevamente del último refugio. Su única intención era robarnos, traicionarnos y entregarnos al enemigo. Kevin intentó avisarnos mas no le hicimos caso. Pensamos que sólo tenía un ataque de celos y que no veía las cosas con claridad. 
Todo fue tan repentino que no nos dio tiempo a reaccionar. 


Eramos nosotros los que no veíamos algo tan evidente, es por eso por lo que la muerte de Kevin nos pesara siempre en la memoria.


¿Qué mente perversa puede mantener a esos muertos vivientes con vida para atacar a alguien? Es una idea detestable, repugnante y realmente aterradora. La poca humanidad que había en el mundo había terminado por esta epidemia.


¿Cuánto mas habría que llorar? Todos habíamos perdido a alguien, todos habíamos sufrido y todos habíamos luchado por sobrevivir, no había justificación para ser una persona despreciable. 


No dude un segundo en matar a quien intentó matarnos una vez. No había segundas oportunidades para asesinos. La confianza era un lujo que no podíamos dar a la ligera.


Shaun y Jasper entraron a la habitación cogiéndome por sorpresa, intenté limpiarme las lágrimas con un amago de sonrisa. Me levanté del suelo donde estaba acurrucada. 


¿Sabéis qué tenemos que irnos, no?
¿Qué? ¿ Por qué? Aquí estamos bien.
¿Creéis qué no vendrán mas enmascarados? 
¿Cómo estás tan segura?
No lo estoy, pero no podemos arriesgarnos. Tengo una corazonada, hay algunos sitios donde podrían estar los míos. 
¿Cuando nos iremos?
Mañana, al amanecer. Preparad vuestras mochilas y coged todo lo que podáis llevar. Elegid vuestras prioridades. 
Faltaban un par de horas para que anocheciera. Preparé mi mochila, metí medicamentos que había en la casa, algunas latas de comida, agua y por asqueroso que pareciese comida de perro enlatada. Cualquier cosa que fuese alimento teníamos que comerlo, no estaba el mundo para ponerse en plan gourmet. No era la primera vez que habíamos consumido medicamentos en mal estado o de animales y nos habían tenido que servir.
Cogí el despertador que había encontrado en el motel, le pegué con cinta una pila. No se la puse para que no se gastara innecesariamente pero si la dejé cerca para poder actuar mas rápido si hacía falta.


Miré mi cuaderno cuando iba a meterlo en la mochila, pronto se acabarían las páginas y no podría contactar con John. Buscaría otro en cuanto tuviera ocasión.






Había salido el sol. Miré por la ventana antes de salir de la casa para comprobar que no había nadie fuera. Todo estaba despejado. Partimos de allí en busca del grupo con el que había estado durante meses. 
Por la calle vagaban varios devoradores que fácilmente pudimos esquivar. Había ocasiones en las que ir agachado y despacio era suficiente para no llamar su atención.


Necesitábamos un coche con combustible para grandes distancias. En este momento sabía muy bien lo lejos que estaba de la carretera principal. Aquella a la que una vez fui en busca de mis recuerdos. El primer viaje donde descubrí que el mundo era un infierno. 
Habíamos tenido que huir y reencontrarnos varias veces, la mayoría de ocasiones ese era nuestro punto de encuentro. Era una idea acertada empezar a buscarlos por ahí.


Ahora mismo nuestro objetivo era buscar un vehículo. Quizás cerca de una gasolinera o aparcamiento debería haberlo. La gente se volvió loca cuando comenzó este caos y ya nada estaba en el sitio donde solía o debía estar. Era mas difícil encontrar algo de lo que parecía. 
Parábamos de vez en cuando a tomar un poco de agua.  Por fin a lo lejos vimos lo que nos pareció un coche. Estaba abierta la puerta del conductor pero parecía que las ruedas estaban bien. Dejé mi mochila y demás cosas en el suelo a cargo de los chicos y me sentí en el vehículo dispuesta a hacer un puente, pero las cosas parecía que iban a ir bien, las llaves estaban puestas y eso facilitaría mucho el trabajo.


Giré la llave intentando arrancarlo y no parecía funcionar. En un despiste noté como unas manos me agarraban por el cuello intentando meterme en el asiento de atrás. 
¿Cómo demonios no se nos había ocurrido mirar detrás? Los chicos me escucharon y vinieron a ayudarme, Shaun abrió la puerta de atrás y le clavó un cuchillo en el cráneo permitiéndome respirar.


-Será mejor que te des prisa Julia, están viniendo. - Jasper estaba vigilando.


Por mas que intentaba arrancar el maldito coche no había manera de hacerlo andar. 


-Espera, miraré el motor. Trabajaba en un taller, aunque sólo era ayudante del dueño, algo se me quedó.


Shaun se puso delante del coche, abrió el capó y estuvo dándome indicaciones para arrancar el vehículo, “prueba ahora” decía una y otra vez. 


-Se están acercando. - Jasper se preparaba para luchar en caso de ser necesario. - ¿Arranca ese trasto o no?
-Ya casi estamos Jasper. . - Volví a intentarlo. -¡Bien! Vamos subid.


Jasper se metió en el asiento de atrás, sin embargo Shaun cayó al suelo gritando auxilio. Salí a ayudarle, los zombis cada vez estaban mas cerca y teníamos que largarnos de allí. Debajo del coche había uno de los devoradores y al arrancar el coche reaccionó. Le clavé mi hacha en la cabeza y ayudé a Shaun a levantarse. 


Cojeando se subió al asiento del copiloto y me miró con miedo en sus ojos. Arranqué el vehículo y salimos de allí.
Shaun tenía sangre en el tobillo, y no tenía buena pinta la herida. Escuchaba de fondo a Jasper pero estaba metida en mis pensamientos intentando poder llevar la situación lo mejor posible. Habían mordido a un chico, en pocas horas sería consumido por la fiebre y moriría. No me gustaría verlo levantarse como un zombi y que nos devorara a ambos. Cuando nos veíamos en esta situación lo mejor era disparar, pero no podía hacerlo. La cura no era una solución.


Jasper me cogió del hombro sacándome de mi ensimismamiento, con los ojos en la carretera y en la mente en otra parte, volví en mi. Me preguntaba que qué haríamos ahora. Shaun intentaba tranquilizarle, pero no podía.
Era el mas fuerte de los dos, el mas valiente el mas dispuesto en esta situación, Jasper le veía como un hermano y no sabía como reaccionaría ante este golpe después de perder a todo su grupo.


Necesitábamos combustible antes de que el coche nos dejara tirados. Buscamos una carretera donde poder parar, despejada de zombis. Expliqué a Jasper como extraer el combustible del depósito de gasolina de los demás coches, y mientras él lo hacía me fui a atender a Shaun.


-¿Cómo te encuentras?
-Bien, aunque sabemos que esto no durará mucho.
-Intentaremos alargarlo lo mas posible.- Le acaricié la cara con lástima. - Déjame que le eche un ojo a la herida, intentaré curarla lo posible, aunque la infección no podré quitártela.
-Voy a morir, Julia.  - Me dijo con pena agarrando mi mano de su herida. - Es mejor que dejes las curas para vosotros, os pueden hacer falta, yo no tengo remedio.
-No voy a dejarte así.


Miré en mi mochila y saqué unas vendas, desinfectante y le hice una cura rápida. Era todo cuanto podía hacer. 
Jasper volvió con una botella llena de gasolina, no era mucho pero algo era. Si hacía falta por el camino pararíamos de nuevo.


Durante el trayecto no dejaba de mirar a Shaun, estaba durmiéndose. En la frente podía apreciar que estaba empezando a sudar. Le toqué y su temperatura se había elevado mas de lo normal. Tragué saliva. Ya comenzaba a hacer efecto la infección. 


En cada persona era distinto, había gente que se transformaba nada mas ser heridos y otros tardaban horas. Había pasado una hora y media desde que habían atacado a Shaun. No creo que le quedara mucho tiempo antes de tener que actuar.


Habíamos pasado la carretera, nos metimos por un carril para intentar acortar. Comprendimos enseguida que no fue gran idea. El suelo estaba húmedo por aquella zona, había pequeños riachuelos y de golpe nos quedamos sin poder mover el coche. Por mas que arrancaba no iba ni adelante ni atrás, estábamos atrapados en el fango que había. Tendríamos que salir a pie. Cogimos nuestras pertenencias y antes de avanzar un grupo de zombis nos estaban rodeando, impidiéndonos el paso. No había manera de salir. Shaun estaba muy herido y teníamos que cargar con él.


-Iros, largaos sin mi.  - Se soltaba de nuestros brazos. - No puedo caminar y estoy infectado, pronto estaré como ellos, es inútil que me intentéis llevar.
-No podemos dejarte. Mira cuantos hay, tenemos que irnos ya.
-Siempre me han gustado las películas de héroes. - Comenzó a decir sin venir a cuento, pensé que estaba empezando a delirar. - Me gustaría morir como uno ahora.


Miré a Jasper que amenazaba con echarse a llorar, yo estaba a punto de hacerlo, no podía culparlo.


-Ayúdame a sentarme allí. - Me señaló el lugar e inmediatamente supuse que quería hacer. 
-¿Estás seguro? - Pregunté tragando saliva.
-Busca las cerillas en mi mochila, dámelas y llevaros todo lo demás. - Dijo mientras abría el tapón del depósito de gasolina y metía un trozo de tela en el.
-Shaun por favor no nos dejes. - Jasper se arrodilló a su lado. 
-No tengo salvación, prefiero hacer algo útil y ayudaros. - Nos miró a ambos. - Cuando os diga salir corriendo de aquí, yo los atraeré hasta mi y el coche hará el resto.
-Gracias Shaun. - No podía decir nada mas, las lágrimas me estaban castigando nuevamente. - Eres muy valiente.
-Gracias a ti Julia, por ayudarnos estos días. Se que Jasper estará bien contigo, cuídalo, para mi ha sido un hermano. - Estábamos llorando los tres, y de pronto cambió su expresión.- Están muy cerca, iros ya, venga !¡Fuera! - Gritó mientras nosotros echábamos a correr.


Disparamos a los que habían frente a nosotros para dejar el espacio suficiente para colarnos. Miré hacía atrás y vi como por la parte de Shaun también estaban saliendo. Por lo menos veinte zombis estaban rodeando el coche. A varios metros se oía “Vamos cabrones, cogedme” y fue lo último que escuchamos antes de que una explosión nos lanzara al suelo y nos dejara noqueados.
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